XIX

UNA CONVERSACIÓN ENTRE IGUALES, NADA MÁS DIFÍCIL DE LOGRAR EN ESTE MUNDO ESTANDO COMO ESTAMOS EN HABEAS CORPUS( DICE KEATS) AJENOS A TODO ASOMBRO, CURIOSIDAD O MIEDO

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Anne Carson

Un reino

Duerme, escribo
Duerme, soy gorrión
Duerme, soy cáscara
Duerme, soy barco
Duerme, llévame
Dormir contigo es un reino

Shawki Abi Shakra

Un ave

El amor es un ave
Que llevaste al bosque a través de la conciencia.
Lavaste sus uñas con las aguas de tu edad
Agitaste su pico, su pequeña cabeza
Y su pelo fino como el silencio.
Pensaste: “Quizás yo pueda olvidar sus viajes”
Quisiste echarlo por la ventana
Hacia la inmensidad del tiempo.
Pero, adormecido en tus ojos,
Se desnudó
Y no voló más

Shawki Abi Shakra

Canción

Te preguntas si estoy sola:
pues sí, estoy sola
como un avión que viaja solitario y horizontal
siguiendo las señales de radio, dirigiéndose
a cruzar las Rocosas
por la sucesión de pasillos azules
de un campo de aterrizaje sobre el océano

Quieres preguntarme si estoy sola?
Bien, por supuesto, sola
como una mujer que conduce a través del país
día tras día, dejando atrás
milla tras milla
pequeñas ciudades en las que podría haber parado
y vivido y muerto, sola

Si estoy sola
debe ser la soledad
de despertar primero, de respirar
el primer soplo frío del alba sobre la ciudad
de ser la que está despierta
en una casa envuelta en sueño

Si estoy sola
es con la firmeza del bote helado en la costa
en la última luz roja del año
que sabe lo que es, que sabe lo que no es
hielo ni lodo ni luz invernal
sino madera, con el don de arder

Adrienne Rich

Masa

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar…

César Vallejo

Lo que ella sabía

La gente no sabía lo que ella sabía, que en realidad no era una mujer sino un hombre, con frecuencia un hombre gordo, y aún con más frecuencia, probablemente, un hombre viejo. El hecho de que fuera un hombre viejo le dificultaba ser una mujer joven. Le resultaba difícil hablar con un hombre joven, por ejemplo, aunque el hombre joven claramente mostrara un interés por ella. Tenía que preguntarse a sí misma, ¿Por qué este hombre joven está coqueteando con este viejo?

Lydia Davis