Ojos velados

crees que esa señora de pelo blanco
que contempla la nada desde su silla de ruedas está lejos,
que las conexiones neuronales que la habitan se han helado,
como los ríos en Marte. crees que su alegría y su inteligencia son silencio,
que ahí sólo queda la carne, que respira y late con calor residual.

crees que la vida es movimiento, pero ella, que ha podido ver la glotis del lobo,
sabe que todo es mirar, esperar, y seguir respirando.

 

Elena Barrio

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