Nacidos muertos

Estos poemas no viven: el diagnóstico es triste.
Les crecieron bien los dedos de manos y pies,
sus pequeñas frentes se abombaron por la concentración.
Si no caminaron por ahí como personas
no fue por falta de amor materno.

¡No sé explicar lo que les pasó!
Tienen la forma, el número, los miembros precisos.
¡Se ven tan bien ahí en su adobo líquido!
Sonríen, sonríen, sonríen, me sonríen a mí.
Pero los pulmones no se llenan y el corazón no arranca.

No son cerdos, ni siquiera peces,
aunque tienen un cierto aire de cerdo y de pez:
sería mejor que estuvieran vivos, y así es como estaban.
Pero están muertos y su madre casi muerta distraída,
y miran como bobos y no hablan de ella.

Sylvia Plath

Cielo

Ahora necesito más que nunca
mirar al cielo. Ya sin fe y sin nadie,
tras este seco mediodía, alzo
los ojos. Y es la misma verdad de antes
aunque el testigo sea distinto. Riesgos
de una aventura sin leyendas ni ángeles,
ni siquiera ese azul que hay en mi patria.
Vale dinero respirar el aire,
alzar los ojos, ver sin recompensa,
aceptar una gracia que no cabe
en los sentidos pero les da nueva
salud, los aligera y puebla. Vale
por mi amor este don, esta hermosura
que no merezco ni merece nadie.
Hoy necesito el cielo más que nunca.
No que me salve, sí que me acompañe.

Claudio Rodríguez

Muñeca

Yo soy como una muñeca rota.
En el pecho olvidaron
poner un corazón
y me dejaron innecesaria
en un rincón oscuro.
Soy como una muñeca rota,
solo escucho, antes del amanecer,
al sueño quedamente susurrarme:
“Duerme, querida, larga-largamente.
Volarán los años
y, cuando despiertes,
la gente querrá de nuevo
cargarte en brazos,
acunarte, simplemente jugar,
y latirá tu corazón…”
Soloeshorribleesperar.

Nika Turbina

En general

Me gusta que algunos poetas aceptan lo inútil
que puede ser nuestro trabajo,
lo inútil que es nuestra alegría
momentánea.
Pero a la gente nos gustan las cosas inútiles:
como oler cafeterías
o dibujar en la arena.

También sufrir es inútil
y nadie sabe para qué o quién soñamos
aunque eso no signifique nada.
Al poema tampoco le interesa significar
y su inutilidad lo asemeja
a las cosas de la vida.

Iván Palacios Ocaña

No es soledad de ti
ni de tus brazos.
No es soledad de amor
o de lo que el mundo muere.
Es sólo este silencio que se agarra de mi pierna
como un niño en su primer día de colegio.
Este silencio
que es como quien se pone en disposición de viajar,
de mudarse, de irse hacia la arena movediza
con la resignación de un ciervo, que cae y se hunde,
que cae
y sus ojos permanecen abiertos
mientras la arena le cubre los párpados.
Soledad de cierva
que piensa en el cachorro que deja solo
mientras una bala apaga su frente.
No es soledad de ti,
ni de tus muchos abrazos en mis noches de mucha lluvia.
Es soledad antigua,
soledad de mí, de la mitad que soy siempre.
Pasando sin quedarme.
Soledad de niño que crece.
Soledad de adulto.
Una furiosa soledad de vino tinto
que se hace viejo, diariamente.

A. E. Quintero

Eso

Mi cansancio
mi angustia
mi alegría
mi pavor
mi humildad
mis noches todas
mi nostalgia del año
mil novecientos treinta
mi sentido común
mi rebeldía.
Mi desdén
mi crueldad y mi congoja
mi abandono
mi llanto
mi agonía
mi herencia irrenunciable y dolorosa
mi sufrimiento
en fin

mi pobre vida.

Idea Vilariño

En alabanza a mi útero

En mi interior todos son un pájaro.
Estoy batiendo todas mis alas.
Querían cortarte
pero no lo harán.
Decían que estabas desmesuradamente hueco
pero no lo estás.
Decían que te encontrabas mortalmente enfermo
y se equivocaron.
Como colegiala cantas.
No estás roto.

Dulce peso,
en la alabanza de la mujer que soy
y del alma de la mujer que soy
y de la criatura central y de su goce
te canto. Me atrevo a vivir.
Hola, espíritu. Hola, copa.
Detente, cúbrete. Cubierta que contiene.
Hola, tierra de los campos.
Bienvenidas sean, raíces.

Cada célula vive.
Hay suficientes para colmar a la nación entera.
Basta con que el populacho se apropie de estos bienes.
Cualquier persona, cualquier congregación diría de él:
“Sería bueno que plantáramos otra vez este año
y pensáramos de antemano en la cosecha.
Un percance se había pronosticado y se ha conjurado.”
Muchas mujeres juntas cantan a esto:
una está en la fábrica de zapatos maldiciendo la máquina,
una está en el acuario cuidando una foca,
una está, indolente, tras el volante de un Ford,
una está recibiendo el dinero en la caseta de cobro,
una está amarrando el ombligo a un becerro en Arizona,
una está a horcajadas sobre un cello en Rusia,
una está cambiando las ollas sobre la estufa en Egipto,
una está pintando color de luna las paredes de su recámara,
una está muriendo pero recuerda un desayuno,
una se tiende sobre su estera en Tailandia.
una le limpia el culo a su hijo,
una mira por la ventana del tren
en el centro de Wyoming y una está
en cualquier parte y algunas están en todas partes y todas
parecen estar cantando, aunque algunas no puedan
dar la nota.

Dulce peso,
en la alabanza de la mujer que soy
déjenme usar una mascada larguísima,
déjenme redoblar por las muchachas de diecinueve años,
déjenme llevar los cuencos de la ofrenda
(de ser ese mi papel).
Déjenme estudiar los tejidos cardiovasculares,
déjenme examinar la distancia angular que media entre
meteoros,
déjenme chupar los tallos de las flores
(de ser ese mi papel).
Déjenme hacer ciertas figuras tribales
(de ser ese mi papel).
Pues esto es lo que el cuerpo necesita
déjenme cantar
por la cena,
por los besos,
por el adecuado
sí.

Anne Sexton.

Tres poemas

Puedes escuchar el sonido de la vida
en el rugido del arroyo
en el soplido del viento.

Eso es todo lo que quiero decir
eso es todo.

 

 

Esta es mi vida
vientos y nieve humeante
rayos de sol y llovizna
el sonido de las campanas y el ladrido de los perros
el ruiseñor cantando
en la tundra, tan extensa como el mar

así es cómo cae la luvia de mi vida
el golpe del viento
el estruendo del hielo
las tormentas aullando a través de las tundras

esta es mi vida
es las afligidas lágrimas del corazón llorando
es felicidad y alegría
es deleite
ayer y hoy
hermanos y hermanas
jóvenes y ancianos
hombres y mujeres

esta es mi vida
soy una parte de la naturaleza
lo sé, lo siento
el yoik* en el viento
el canto de los pájaros en la noche de verano.

 

 

La tierra
es diferente
cuando has vivido allí
y te has alejado.

Sudando
congelado

viendo al sol
elevarse
y desaparecer de nuevo

la tierra es diferente
cuando sabes
que aquí están
las raíces
de tus ancestros.

*Yoik es el nombre dado a un tipo de canto especial utilizado por el pueblo sami. Mucha gente sami ha adquirido su propia melodía, como si fuese su nombre o como una rubrica musical. La mayoría de las melodías solían ser sobre personas, sin embargo animales y lugares también pueden tener su propio yoik.

Nils-Aslak Valkeapää