Cambio

De pronto estaban aquí las cerezas,
aunque se me había olvidado
que había cerezas,
e hice proclamar que nunca hubo cerezas…
estaban aquí, de pronto y caras.

Cayeron ciruelas y me dieron a mí.
Pero si alguien cree
que yo cambio
porque algo me caiga encima,
es que nunca le han caído cerezas.

Sólo cuando me pusieron avellanas en los zapatos
y tuve que correr,
porque los niños querían lo de dentro
grité pidiendo cerezas, quise que me cayeran
encima ciruelas… y cambié un poquito.

Günter Grass