Verano de exilio

Bajo un sol que se embriaga de saberse adorado y el desdén
de sus siervos,
recién convertido mi cuerpo a su culto imprevisto
ya no sabe aceptar la vergüenza de estar sano y salvo.
Pies desnudos en tomo remontan la dirección del viento,
se comprueban eternas las aguas en su férrea inquietud.
Cuerpos de muchachas frescamente dispersos
pero cuanta distancia de esas sangres que entibian la arena
a mi sangre furtiva que gusta en SÍ misma su peso,
su lacto escondido y floral.
Licencias que concede el azar a los regateos de la muerte
o de la vida.

Frente al espejeo de fondo de un mar balneario
mi sobrevida se trueca al precio de escasos doblones
de un viso irreal.
Realidad dividida en dos aguas,
como haría un velamen reseco de sal mi memoria se rasga.
Otro sol, entretanto, y a su sombra
bajo el signo que cubre Verdugo
alguien estará mordiendo el dolor de un silencio
………………………………………………………………………………..-¿ya inútil?-

Realidad dividida en las trizas de un grito
esos copos de su sangre todavía cayendo
con gravidez de vuelo.
Pero el viento contagia su forma difusa,
me concede su engaño el rebrote de la viva estación.
Recrudece el Verano aquí en la tierra del Torso Mutilado
mientras tuerce mi exilio otra vuelta de niebla
sobre el país-naufragio.
La memoria entrecierra el invierno de mi tierra dañada,
nuestra patria del largo cadalso en la longitud del mar.

Waldo Rojas