En general

Me gusta que algunos poetas aceptan lo inútil
que puede ser nuestro trabajo,
lo inútil que es nuestra alegría
momentánea.
Pero a la gente nos gustan las cosas inútiles:
como oler cafeterías
o dibujar en la arena.

También sufrir es inútil
y nadie sabe para qué o quién soñamos
aunque eso no signifique nada.
Al poema tampoco le interesa significar
y su inutilidad lo asemeja
a las cosas de la vida.

Iván Palacios Ocaña