Una respuesta sin pregunta

Iba de camino a tomar el autobús para volver a casa, estaban las calles congeladas y resbalé. Me gusta el invierno y el frío por la mañana, cuando se dejar ver entre los rayos del sol. Caminaba pensando en él y en la noche. Hacía menos de doce horas había tomado un taxi para ir a su casa. No tenía pensado hacerlo. Estaba en mi cama, por dormir, pero me vestí, salí a la calle y busqué un taxi. No sé si fue instinto, deseo o desesperación. La necesidad de aliviar lo que no se puede convertir en palabras suele tomar muchos nombres. En mi caso no hizo falta el lenguaje, me bastó con tomar un taxi. Llegué a su casa y le sonreí. Lo quise como lo he querido desde el primer día; para siempre, sin límites, sin remedio. Pero querer no alcanza nunca, ni siquiera cuando es para siempre. Eso parecía decirme sin querer y con cierta culpa mirándome a los ojos. Yo le devolví la mirada sabiendo que quererlo era una respuesta a todas las cosas. La única respuesta y la más inútil de mi vida. Una respuesta sin pregunta, el amor incontenible. Después amaneció. Preparé el desayuno. Tomamos café y reímos, pero dolía, siempre duele. Todo es breve cuando no puede ser. Dura, pero sobre todo termina. Recogí mis cosas gritando en silencio palabras rotas, pero fui incapaz de romper el silencio. Si no alcanza querer, ninguna palabra alcanza. Pero si vivir no alcanza, ay. No sé despedirme pero me fui. Tenía que irme porque siempre todo sigue ahí, la vida cada día sigue ahí. Al pisar la calle suspiré. Enseguida el desconsuelo volvió a morderme el corazón, pero me concentré en el frío. Sentir el frío es repetir un mantra. Crucé la calle y fue entonces, en mitad del paso de cebra, cuando resbalé. Ningún intento de estabilidad me permitió encontrar equilibrio y caí hacia atrás. El abrigo amortiguó el golpe, una triunfal caída de culo. A falta de dolor, lo primero en llegar fue la risa. Me dio pena no encontrar a nadie a mi alrededor con quien compartirla. A pesar de la soledad me sentí ridícula. Primero por la caída, luego por algo más. No estoy segura de qué. Pero el verdadero golpe no lo recibí al caer sino cuando la sensación de ridiculez me sacudió por dentro. Lo sigo queriendo para siempre, y si eso no alcanza, tendrá que alcanzarme con vivir. Ay

Rocío Wittib

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No saldré viva de mí

yo que supe que era imposible y amé

que enfrenté la soledad y la incertidumbre amando

que no me importó la distancia

ni esperé el momento justo

que tuve el mundo en contra de mi amor y amé

que aprendí a sufrir sin dejar de amar

que me entregué en la primera mirada

sin pensarlo y sin remedio para siempre

que me pierdo de tanto amar y temo

ya no volver a encontrarme más allá de este amor

porque a veces desespero y me maldigo

por amar así tan constante e inútilmente

yo no tengo cura ni perdón ni consuelo mi amor

si no puedo ya nada darte nada seré

sin ti de mí no saldré viva

Rocío Wittib

tuvimos miedo y cruzamos la vía con los ojos cerrados
quisimos creer que no teníamos nada que perder
porque nada teníamos para darnos
mentimos lo suficiente hasta crear una verdad
y tampoco fuimos capaces de creerla
nadie dijo que debajo de las palabras había cuchillos
y nos nacieron heridas dentro del silencio
ni nos arrepentimos ni pedimos perdón
muchas veces nos cansamos de esperar de huir
de tener que olvidar que no estamos a salvo
pero del deseo no se aprende la valentía
sino la sed la urgencia el hambre
yo siempre seré una cima trepando por tus pies
tú la intemperie creciendo sobre mi corazón
vivir tan solo la forma correcta de equivocarse

Rocío Wittib

antes el mundo era el nombre de las cosas
yo sabía cómo se decía casa perro árbol
y eso significaba lo que era
y era la vida

luego algo se volvió escurridizo
las cosas comenzaron a huir de las palabras
todo lo que intentaba nombrar quedaba vacío
y eso significaba que la vida transcurría

ahora el mundo es una palabra sin idioma
sobreviviendo en el lenguaje
las cosas significan preguntas
y la vida es eso que aún no logro responderme

Rocío Wittib

tú estás ahí
donde termina la palabra lejos
miras como el otoño se desprende
de la piel rojiza de los árboles
y sientes en los ojos que es noviembre
del mismo modo que sientes
y sabes y callas
que demasiadas veces
dijimos pronto será
tal vez por no decirnos adiós

Rocío Wittib

el mar huye en dirección contraria a lo que escribo
a lo lejos una orilla en la que nadie me espera
aquí mismo la eternidad de una palabra
que no cabe en lo fugaz de una vida
quiero decir mil veces todavía estamos a tiempo
como si el mundo tuviera orden comienzo final
como si existir no fuera irremediable y nos bastara

Rocío Wittib