Los lugares marcados donde casi te tuve.
Una playa encendida a orillas del verano,
una mesa en un bar, un alero de sombra,
un camino de tierra oscurecido y solo
donde creció el deseo como una hierba amarga.
Tengo un mapa aprendido de memoria, un pequeño
mapa (apenas tamaño de una gota de lluvia)
señalado con cruces rojas igual que besos.

Josefa Parra

Y si ahora

¿Y si ahora el invierno

-el crudo mar de invierno-

se adentra en nuestras vidas y provoca

una niebla feroz y anticipada

que nos haga dudar del calendario?

¿Y si falta el otoño a sus promesas:

los oros en el parque, la llovizna,

el rosado rubor de las granadas,

los crepúsculos plácidos de octubre?

¿Y si cierro los ojos y ha pasado

la vida (o un otoño, da lo mismo)

y no me he dado cuenta, y es invierno,

y es demasiado tarde para todo?

Josefa Parra

Buenos días, tristeza

A veces llega la tristeza.
Trae las alas suaves de conformidades,
los ojos bajos y la piel desnuda,
y parece tan fácil entregarse,
despojarse, poner bajo sus plantas
el reino, los poderes y las armas,
el amor sobre todo, y esos últimos
retales que nos quedan de alegría.
A veces gana la tristeza; entonces,
qué lujo de matices su victoria,
qué fasto de sus grises y sus pardos
ocupándolo todo.
Buenos días,
-he de decir-, tristeza, aquí me tienes.

Josefa Parra