Realmente amar

Sólo en la medida en que seas capaz de ver a alguien tal como realmente es, aquí y ahora, no como es en tu memoria, en tu deseo o tu imaginación, sólo así podrás realmente amar.

Shantideva.

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La pasión

Salimos del amor
como de una catástrofe aérea
Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo
¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?
Por los muebles
por la casa
despojos rotos:
vasos fotos libros deshojados
Éramos los sobrevivientes
de un derrumbe
de un volcán
de las aguas arrebatadas
y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué.

Cristina Pero Rossi

Huella

Esta noche visitaré tu sueño
entraré silenciosa
disfrazada de ola o de tormenta
de lluvia o de gaviota
Caminaré tu adentro y arribaré a tu playa

Cuando despiertes
recordarás a aquella
que compartió contigo
tus “Saudades”

María Clara González


Nuestra soledad…

Nuestra soledad cubierta de objetos y paredes
        entretejida de risas
        amigos, hornos, crecimiento de plantas
esa distancia entre habitación y alcoba
           beso y caricia
y el lazo obligatorio, tácito
           lo convenido para el resguardo
           cuidos, protección.

La casa, ese edificio soñado por nosotros
llena, plena de lenguajes
           «puesto que de ti y de mí nada puede irse
                  nada puede ser fuga»
los lazos, las tijeras, los pespuntes
que atan tela a tela
cuerpo a cuerpo.

Y al fondo una ventana
          para quien mira
          solo.

Hanni Ossott

Sobre mí cuerpo

Sobre mi cuerpo, sobre estas estructuras concebidas por manos ingenieras fabricantes de nuevos espacios, han sido muchas las palabras nombradas.
La cal, la arena. Luego, el tiempo. Rasgaduras en estos planos que me conforman, en los techos en mis ventanas. Algunos han dicho de mis ventanas: «Son tristes porque no miran fijamente quien acude a ellas provoca el sueño».
Ellos atribuyen a mi tiempo sus tiempos y asignaron a mi indiferencia sus pasiones. Hablaron de casas tristes olvidando a sus habitantes. Los contengo en mis resquicios, en los rincones abandonados en mis habitaciones solitarias. También provoco sus llantos, soy testigo de esos suicidios.
Ellos le asignan a mis rincones una propiedad que desconozco: la memoria. Sometida a sus arbitrios me vuelvo cruel, desproporcionada.
Mi cuerpo se vuelve recuerdo. Sus ojos me miran para hacer permanentes otros ojos, otros habitantes. Les revelo esta apatía y me maravillo de sus poderes de desplazamiento, de sus transformaciones orgullosas.
Mi ojo está hecho sólo para el silencio, para la apertura hacia la confesión inocente, la que se ha creído sola frente a la dureza de mi cuerpo de cal y cemento.

Hanni Ossott

Algo es alga

Kilómetros sí y kilómetros no
Mira cómo te escribo en la lengua de otros
Que es la lengua de tantos, y de tantas también
Aunque la academia diga que es inútil o falsa la precisión
A mí me parece preciso precisarlo, o sea precisarla
Porque algo es algo y algo y algo
Porque el agua es algo y el alga también.
Y no puedo traducírtelo todo, mi cosa
Diré por imposible y será por pereza
Pero te quiero igual, o más aún y un poco peor
Mira cómo te lo escribo en una lengua que no hablas
Para que me entiendas mejor

Mathilde Silveira

Y es verdad

Hubo muchas visitas para una sola vida.

Hubo:
estuvieron el hambre y la perra-muerte,
y detrás del cercado la miseria
daba pasos en el sitio, esperaba en su refugio;
quién sería el próximo en confundirse
y en beber un vaso más
de tragedia.
Y de noche, bajo el piso,
la preocupación roía en silencio como los ratones.

Pero pregúntales:
¿Quién iba a visitarlos?

Entonces, cuando ya el aliento les quita el pan de la frase,
tapando todo lo malo,
dirán así:
venía a vernos la tierra y nos traía flores.

Y es verdad.

Milán Rufus