Las formas del engaño

De entre todas las vidas que una vida
puede encerrar, tú y yo nunca escogimos
precisamente aquella que podría
habernos hecho odiar todas las otras,
esa que hubiera sido sólo nuestra.
Pero quizás la vida no escoge
y es ella quien elige. O es el azar
quien le da una medida a nuestros sueños
y los cumple o los niega sin destino,
con una sorda y terca voluntad
que sólo de sí sabe, a pesar nuestra.
O quizá es una forma de destino
lo que ahí se nos muestra oscuramente,
y en el pasado esté nuestro futuro
definitivo ya, antes de escrito,
aunque no acierte el alma a descifrarlo,
pues el tiempo lo cifra y ella es tiempo.
O más sencillamente, acaso sea
todo esto cuestión de cobardía
y nuestro amor, posible o imposible,
una educada forma de engañarnos.

Abelardo Linares

Oración

No la eternidad, sino las horas
arañadas al tiempo contigo.
Y ningún otro cielo
que el que quiera llegarme de tu boca,
húmeda de muchos besos.
Porque ya en nada creo, con mi alma y mi cuerpo,
sino en la certeza ardiente de tu piel contra la mía
y en la alegría, siempre fresca y erguida siempre, de tu mirada
y en el puñado de luz que es tu sonrisa.
Tu sonrisa que limpia toda sombra y toda tristeza,
tu sonrisa que quita los pecados del mundo.

Abelardo Linares

Trasmundo

Más allá del deseo y su luz torpe,
más allá de la risa, al otro lado
de ese instante sin tiempo o la nostalgia,
lejos de la razón, de la locura,
más allá de mí mismo, de la vida,
tan inútil, tan vieja conocida,
más allá de estos sueños, de esta muerte:
tras de la sombra en llamas de tus ojos.

Abelardo Linares

Toda lentitud tiene algo de muerte.
Todo cuerpo en reposo ensaya una postura de cadáver.

Rapidísimo,
entre convulsiones de montaña rusa,
brusco como un pistoletazo en la sien
o la dentellada de un cocodrilo,
resbaladizo como la sangre recién derramada
o la mirada del asesino,
el futuro me arrastra, ya no importa hacia dónde,
a la única velocidad recomendable,
a la velocidad de la luz
de tus ojos.

Abelardo Linares