En una misma tierra

a Mauro Martini

Si escribí es por preocupación
porque estaba preocupada por la vida
por los seres felices
apretados en la sombra de la tarde
por la tarde que de golpe caía sobre las nucas.
Escribía por la piedad de la oscuridad
por cada criatura que retrocede
con la espalda presionada contra un barandal
por la espera marina —sin grito— infinita.
Escribe, me digo a mí misma
y escribo para avanzar más sola en el enigma
porque los ojos me alarman
y es mío el silencio de los pasos, mía la luz desierta
—del páramo—
sobre la tierra de la avenida.
Escribe porque ninguna cosa es defendida y la palabra bosque
tiembla más frágil que el bosque, sin ramas ni pájaros
porque sólo el coraje puede cavar
en lo alto la paciencia
hasta quitar peso
al peso negro del prado.

Antonella Anedda

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