Preguntas

ya que navegas por mi sangre y conoces mis límites y me despiertas en la mitad del día para acostarme en tu recuerdo y eres furia de mí paciencia para mí dime qué diablos hago por qué te necesito quién eres muda sola recorriéndome razón de mi pasión por qué quiero llenarte solamente de mí y abarcarte acabarte mezclarme a tus huesitos y eres única patria contra las bestias el olvido

Juan Gelman

La treceava mujer

En una ciudad de doce mujeres vivía una treceava. Nadie aceptaba que vivía ahí, no llegaba ninguna correspondencia para ella, nadie hablaba de ella, nadie le vendía pan, nadie le compraba nada, nadie devolvía su mirada, nadie tocaba su puerta; la lluvia no caía sobre ella, el sol nunca brillaba sobre ella, el día nunca atardecía para ella, la noche nunca llegaba para ella; para ella las semanas no pasaban, los años no transcurrían; su casa no tenía número, su jardín estaba descuidado, su camino no era caminado, nadie dormía en su cama, su comida no se comía, su ropa no se usaba; y aun así, a pesar de todo esto, seguía viviendo en la ciudad sin ningún resentimiento.

Lydia Davis

Y si ahora

¿Y si ahora el invierno

-el crudo mar de invierno-

se adentra en nuestras vidas y provoca

una niebla feroz y anticipada

que nos haga dudar del calendario?

¿Y si falta el otoño a sus promesas:

los oros en el parque, la llovizna,

el rosado rubor de las granadas,

los crepúsculos plácidos de octubre?

¿Y si cierro los ojos y ha pasado

la vida (o un otoño, da lo mismo)

y no me he dado cuenta, y es invierno,

y es demasiado tarde para todo?

Josefa Parra