Voto de humildad

Claro que yo también ando perdido
y llego a donde voy sin darme cuenta
(cosa peor, me desconcierto
cuando me piden datos personales
o me llaman a secas por mi nombre).
Claro que yo también me vuelvo loco
apenas especulo crudamente
sobre los dos o tres problemas capitales.
Claro que yo también hago preguntas:
empiezo desde cero
y llego adonde voy con cinco ceros.
Soy uno más, otra garganta
o si prefieren, otro vientre.

¡Quién soy para dejar de ser lo que son todos,
para ya no pensar comunes pensamientos,
para salvarme de las trampas
por otros como yo dispuestas!
¡Quién soy para reírme del miedo general!

Todos entramos y salimos
a través de los mismos agujeros.
Habitamos en casas ganadas a la selva
por las manos paternas y maternas.
Crecemos en jardines cuyas plantas
arrullan a su modo nuestros huesos.
Repetimos umbrosos catecismos
y entre flores y preces olvidamos
la llama que nos tiende y nos recobra.
Nadie se libra de la ratonera
ni contra la remolda puede nada.
Ni yo, menos que nadie, me clareo.

Jaime García Terrés