Vengo a mirar las cosas,

A reconocer su pelaje que fue mío.

Vengo a tratar de recuperar el sentido

Del magnífico capricho de la trenza;

Un viraje que prometa trapío a la realidad:

Verme desde arriba cuando camino por la calle

O cartas que escribes mientras te pienso.

Alguien extravía un objeto inútil especialmente

para que tú lo encuentres

y signifique augurios por un segundo.

Creo que mientras haya relámpagos habrá certeza,

Un suave plic,

Y el alumbramiento que llega, nos funde y se fuga.

Sé cuáles son los pensamientos del paisaje

Pero no me los confieso;

Si me lo digo lo rompo,

Si te lo digo no me lo crees.

Dudar no es obligado.

Pero el silencio me quema

Y las palabras me hastían.

Mejor decir cualquier cosa capaz de tejer su red

Y atrapar aquello que nació con el único destino

De escapar a la inteligencia

De nuestros labios, capaces del beso, pero no de más.

Ricardo Castillo

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