Leyendo a S. Freud

Leo, en un viejo ensayo de Freud:
“La vida siempre provoca malestar”.
¿De modo que esta desazón
estas ganas de huir a ningún lado
este aburrimiento de la gente
y aun de las cosas amadas
este malhumor matinal

eran, al fin de cuentas, la vida?

Cristina Peri Rossi

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Lo imprescindible

Uno aprende que lo imprescindible
no eran los libros
no eran los discos
no eran los gatos
no eran los paraísos en flor
derramándose en las aceras
ni siquiera la luna grande -blanca-
en las ventanas
no era el mar arribando
su rumia rompedora en el malecón
ni los amigos que ya no se ven
ni las calles de la infancia
ni aquel bar donde hacíamos el amor con la mirada.

Lo imprescindible era otra cosa.

Cristina Peri Rossi

Neoplatónicos

I

Despierto domingo
y busco enseguida poesía en la web
Si despertara sábado sería diferente
el sábado es cine
El domingo es poesía
si estuviéramos juntas
y fuera domingo
leeríamos poesía en la web
Y quizás haríamos el amor
como si fueran la misma cosa
aunque tú dudas de que sean la misma cosa
Y luego vendrían los ruidos de la calle
Y los domingueros
y yo querría seguir en los versos
quizás en la cama
porque soy neoplatónica
que no quiere decir que no haga el amor
como tú crees que no lo hacen los neoplatónicos
sino que hay una idea del domingo
de la poesía de hacer el amor
una idea superior
una idea de la cual somos
malas réplicas
Por eso hoy podría no ser domingo
los versos malos
y vos no estás.
Platón tampoco.

II

PREGUNTA
¿Por qué Platón imaginó que las ideas ideales
estaban en la cueva o caverna –según la traducción-?
y yo qué sé. Posiblemente cinco siglos antes de Cristo
la palabra caverna y la palabra cueva
no tenían ese significado peyorativo
que le atribuyes.
Quizás la caverna estaba en el cielo
como yo me la imagino
igualmente remoto e inaccesible
lejano y sublime
En todo caso alguna vez
leyendo poesía haciendo el amor
escuchando música he llegado a vislumbrar
la claridad de la caverna
su armonía su superioridad
pero fue solo unos instantes
breves como un suspiro
Y todo lo que no era caverna
pareció muy inferior
incluso tú y yo
Incluso domingo a la mañana.
¿Qué es la caverna? ¿Y tú me lo preguntas?
La caverna fuimos tú y yo
alguna vez
yo otras veces
siempre fue la música
algunos versos
Y el deseo permanente de habitarla.

III

El domingo a la mañana es
también tiempo de preguntas.
No, no fui neoplatónica
a partir de leer a Platón
a quien ni siquiera he leído bien.
Lo fui desde que nací como se nace
rubia o morena
sólo que me faltó el tinte
para cambiarlo
O las pocas veces que me sentí
sombra de las ideas de la caverna
llegué al éxtasis
y no era el alcohol ni tu cuerpo
ni una droga cualquiera
sino el vislumbre de la eternidad.

IV

No soy neoplatónica.
Nunca pude pasar del amor a la belleza
de un cuerpo
al amor a su espíritu.
Me quedé siempre en el pubis
en los lunares en los cabellos
en los senos
es decir en la fachada.
No sé si por fallo de los espíritus
o por fallo de mi mirada.

Cristina Peri Rossi

No quisiera que lloviera…

No quisiera que lloviera
te lo juro
que lloviera en esta ciudad
sin ti
y escuchar los ruidos del agua
al bajar
y pensar que allí donde estás viviendo
sin mí
llueve sobre la misma ciudad
Quizá tengas el cabello mojado
el teléfono a mano
que no usas
para llamarme
para decirme
esta noche te amo
me inundan los recuerdos de ti
discúlpame,
la literatura me mató
pero te le parecías tanto.

Cristina Peri Rossi

La pasión

Salimos del amor
como de una catástrofe aérea
Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo
¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?
Por los muebles
por la casa
despojos rotos:
vasos fotos libros deshojados
Éramos los sobrevivientes
de un derrumbe
de un volcán
de las aguas arrebatadas
y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué.

Cristina Pero Rossi

Después

Y ahora se inicia
la pequeña vida
del sobreviviente de la catástrofe del amor:

Hola, perros pequeños,
hola, vagabundos,
hola, autobuses y transeúntes.

Soy una niña de pecho
acabo de nacer
del terrible parto del amor.

Ya no amo.

Ahora puedo ejercer en el mundo
inscribirme en él
soy una pieza más del engranaje.

Ya no estoy loca.

Cristina Peri Rossi