Amor enterrado

He venido a enterrar el amor
debajo de un árbol,
en el bosque negro y alto,
donde nadie lo pueda ver.

No pondré flores en su cabeza,
ni una lápida a sus pies,
pues esos labios que tanto amaba
fueron amargos, nada.

No volveré al sepulcro,
pues el bosque es frío.
reuniré toda la alegría
que mis manos puedan abarcar.

Estaré todo el día bajo el sol,
donde los salvajes vientos soplan,
pero lloraré por las noches,
cuando no haya nadie para escuchar.

Sara Teasdale

Hay un pájaro azul en mi corazón

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que está ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
montarme un lío?
¿es que quieres
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?

Charles Bukowski

No soy tuya

No soy tuya, no me pierdo en ti,
Nunca me pierdo, aunque mi alma ansía
Perderme como la llama en el mediodía,
Perderme como la nieve en el mar.

Tú me amas, y aún te veo
Como un espíritu hermoso y brillante,
Sin embargo soy yo quien inconstante
Anhela perderse como una luz en la luz.

Arrójame profundo en mi sentimiento,
Apaga mis sentidos, déjame sorda y ciega,
Arrastrada por la tempestad de tu amor
Soy una hoja en la premura del viento.

Sara Teasdale

¿Por qué escribe usted?

Porque el fantasma porque ayer porque hoy:
porque mañana porque sí porque no
Porque el principio porque la bestia porque el fin:
porque la bomba porque el medio porque el jardín
Porque góngora porque la tierra porque el sol:
porque san juan porque la luna porque rimbaud
Porque el claro porque la sangre porque el papel:
porque la carne porque la tinta porque la piel
la noche porque me odio porque la luz:
porque el infierno porque el cielo porque tú
Porque casi porque nada porque la sed
porque el amor porque el grito porque no sé
Porque la muerte porque apenas porque más
porque algún día porque todos porque quizás

Óscar Hahn

Por si acaso

Y si vinieran por nosotras,
iríamos, como la Woolf,
con nuestros libros en la mente,
con nuestro canto por delante.

Y si vinieran por nosotras,
iríamos sabiendo que soñamos lo imposible,
que no dejamos de sangrar porque quisimos,
que no abandonamos en la calle a ningún justo.

Y si vinieran por nosotras,
iríamos con las manos en la nuca,
con el orgullo en alto,
meciéndonos como banderas
con los senos libres de culpa.

Y si vinieran por nosotras,
iríamos porque marchamos,
porque fuimos la tierra,
el caldero,
el agua del rebelde
y el consuelo en la agonía.

Y si vinieran por nosotras,
con sus armas largas,
sus uniformes del crimen,
sus puños de patriarcas psicópatas,
iríamos porque entonces,
si vinieran por nosotras,
es porque habríamos vencido.

Alma Karla Sandoval

El doliente

Pasarán estos días como pasan
todos los días malos de la vida
Amainarán los vientos que te arrasan
Se estancará la sangre de tu herida

El alma errante volverá a su nido
Lo que ayer se perdió será encontrado
El sol será sin mancha concebido
y saldrá nuevamente en tu costado

Y dirás frente al mar: ¿Cómo he podido
anegado sin brújula y perdido
llegar a puerto con las velas rotas?

Y una voz te dirá: ¿Que no lo sabes?
El mismo viento que rompió tus naves
es el que hace volar a las gaviotas

Óscar Hahn

Plazo fijo

Acá está tu soledad, te la devuelvo.
Perdona que la haya torturado
antes de descuartizarla.
Fue presa fácil.
No hubo que esperar entre los lotos,
no hizo falta adormecerla.
Te la entrego por partes,
]salada con el sudor
de las mujeres que te amaron.
Te la doy cruda.
No disfruté cazarla.

Alma Karla Sandoval

Riesgos de la noche

I
Extraño privilegio el de ser para otro alguien
como la luna en el agua:
dama de brumas,
fauna del cielo,
fuego y asombro.
Ese azar, si bendice, no es neutral
y confirma la visceral sospecha:
Toda belleza es arbitraria.

II
Ser, otra vez, la sola.
La que en vano mece su ración de luna
y enciende una vela por segundo,
tratando de ahuyentar la noche.
Un tibio animal que enrola furias
y envuelve el corazón -madero de naufragio-
en lino crudo,
para teñirse el pecho de sol blanco.

III
… y nombrarte despacio,
con dolor de terraplén que se desarma,
resignando sus vigas y sus mañas,
mientras todo lo que amo me abandona
en silencio y para siempre

Raquel Garzón

El país extraño

Ven, están matando gente afuera.
Haremos de la sangre un recuerdo lejano.
Soy tu mujer imaginaria.
La golondrina de mi nuca es lo que resta
de las distancias antes de los frutos negados.
Te puedo hablar de lo que nunca sucede
con mi chistera en medio del terror y la pólvora.
Están matando gente afuera.
Deberías besarme y yo parar los juegos del granizo.
¿Quién va a salvarse de esta ceremonia oscura?,
¿con qué ojos sino los tuyos que alimentan
la conversación en Comala?
Sueño que vienes como el poeta que nada quería
más allá del adiós buscando
un país extraño y un río sucio.
Sueño que vienes, pero siguen matando gente afuera
y nos quedamos haciendo la vida al otro lado del ventanal.
Lo básico, eso te doy, flores ardiendo en la tormenta.
Mi mano si nos movemos entre cadáveres de niños.
Mi boca en tu mente que nos busca
igual que el náufrago a una bengala.

Alma Karla Sandoval

El jardín de lo que no hay

como la luz

que es lo que es
porque no cabe

como las flores

que siempre son
el primer día

o como el aire
lo nunca visto

despertar
se parece
a cualquier cosa

como los minerales
la fruta de las piedras

lo breve
esa estridencia
de lo mismo

me pregunto

de qué respiración
será este viento

será porque te dije

no sé qué
mientras la euforia en flor
disimulaba

la falta de tema

y la tarde
como siempre
de algún modo lo balbuce

todavía

o será que me gustas
porque sí

y por otros motivos
que las piedras

callan
y las aguas

llevan
al crecer

que es redundar

como las flores

como la luz
que no cabía

me pregunto

si alguna vez
hemos sido

esas cosas humanas

irrepetibles

Abraham Gragera

Lo cotidiano

Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día;
este cabello triste que se cae
cuando te estás peinando ante el espejo.
Esos túneles largos
que se atraviesan con jadeo y asfixia,
las paredes sin ojos,
el hueco que resuena
de alguna voz oculta y sin sentido.

Para el amor no hay tregua, amor. La noche
no se vuelve, de pronto, respirable.
Y cuando un astro rompe sus cadenas
y lo ves zigzaguear, loco, y perderse,
no por ello la ley suelta sus garfios.
El encuentro es a oscuras. En el beso se mezcla
el sabor de las lágrimas.
Y en el abrazo ciñes
el recuerdo de aquella orfandad, de aquella muerte.

Rosario Castellanos

El equilibrista

Esa sensación
de no estar caminando en suelo firme
sino en la cuerda floja

Esa sensación
de que la cuerda está suspendida
sobre las cataratas del Niágara

Esa sensación
de que el viento me está meciendo
cada vez con más fuerza

Esa sensación de vértigo

Esa sensación de espumas
que hacen un ruido ensordecedor

Óscar Hahn

El día

El día ha llegado a mis ojos.
El día que muere es una lluvia dorada.
El día es tierno como el agua. Como el amor que nace.
El día es delgado y dulce. El día es amor.
El día es una espada. Una rosa caliente.
El día me dijo: Buenos días. Y amé al día.
El día estaba en tus ojos de fino oriente.
El día eran tus ojos oscuros. Tu clara sonrisa.
El día quiso decirme Adiós. Y no me dijo nada.
El día y tú habían llegado a mis ojos.
El día eras tú. Tú eras el Buenos días. Y el Adiós.
El día. Siempre el día. Es decir, siempre tú.

Efraín Huerta

Poema urgente

No pronuncies gestos ni palabras.
No diluyas dotes de ladrillo:
el agua, el viento, la madera
los sueños, la piedra y el martillo
son signos glaucos de la vida
que no requieren comprensión ni olvido.
No pienses:
no hay sinapsis en vigencia.
Vencieron los plazos
y los buitres caminan lo que no pueden volar.
No me des la paz que no te pido
ni la guerra que puedo generar por cuenta propia.
Dame de vos lo más prohibido,
aquello que intuyo estás negándome:
tu fuerza brutal de cataclismo,
tu ronca raíz de remordimientos,
el fatal infortunio de tus días,
la fe que no tienes ni te inventas,
el plomizo ritual de tu rutina,
la asfixia venenosa que desgarra tu silencio,
el temible despertar de tu conciencia,
los trazos grotescos de tu infierno,
tu pobre lucidez de madrugada,
tus giros idiomáticos traviesos,
tu caos, tu insolencia, tu resaca,
tus afiebradas tormentas,
tus castillos de arena casi en ruinas,
tus furiosos dragones lanzallamas.
Dame de vos lo que no quieras darme.
No te protejas de mí, no te me escondas
Porque antes de desconocerte por completo,
tengo urgencia de aprenderte de memoria.

Raquel Garzón

A veces también se me acaban las sonrisas para ti, a veces también se me acaban las ganas de escribirte. Pero te quiero, ojalá lo entiendas, siempre te quiero, pero a veces mis abrazos no tienen calor y mi boca no sabe que decir… Pero te quiero, siempre te quiero, cuando no te convengo, cuando no me soportas, cuando te odio, te quiero.

Alejandra Pizarnik

Las formas del engaño

De entre todas las vidas que una vida
puede encerrar, tú y yo nunca escogimos
precisamente aquella que podría
habernos hecho odiar todas las otras,
esa que hubiera sido sólo nuestra.
Pero quizás la vida no escoge
y es ella quien elige. O es el azar
quien le da una medida a nuestros sueños
y los cumple o los niega sin destino,
con una sorda y terca voluntad
que sólo de sí sabe, a pesar nuestra.
O quizá es una forma de destino
lo que ahí se nos muestra oscuramente,
y en el pasado esté nuestro futuro
definitivo ya, antes de escrito,
aunque no acierte el alma a descifrarlo,
pues el tiempo lo cifra y ella es tiempo.
O más sencillamente, acaso sea
todo esto cuestión de cobardía
y nuestro amor, posible o imposible,
una educada forma de engañarnos.

Abelardo Linares

Tu risa

Quítame el pan, si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.

No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de plata que te nace.

Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mi todas
las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.

Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.

Pablo Neruda

Mujer en su ventana

Ella está sumergida en su ventana contemplando las brasas del anochecer, posible todavía.
Todo fue consumado en su destino, definitivamente inalterable desde ahora
como el mar en un cuadro, y sin embargo el cielo continúa pasando
con sus angelicales procesamientos.
Ningún pato salvaje interrumpió su vuelo hacia el oeste; allá lejos
seguirán floreciendo los ciruelos, blancos, como si nada,
y alguien en cualquier parte levantará su casa sobre el polvo y el humo de otra casa.
Inhóspito este mundo. Áspero este lugar de nunca más.
Por una fisura del corazón sale un pájaro negro y es la noche
–¿o acaso será un dios que cae agonizando sobre el mundo?-,
pero nadie lo ha visto, nadie sabe, ni el que se va creyendo
que los lazos rotos nacen preciosas alas,
los instantáneos nudos del azar, la inmortal aventura,
aunque cada pisada clausure con un sello todos los paraísos prometidos.
Ella oyó en cada paso la condena.
Y ahora ya no es más que una remota, inmóvil mujer en su ventana,
la simple arquitectura de la sombra asilada en su piel,
como si alguna vez una frontera, un muro, un silencio, un adiós,
hubieran sido el verdadero límite, el abismo final entre una mujer y un hombre.

Olga Orozco

Poema triste

Es sabido que para amarme
hay que aprender un código distinto:
de besos amargos, de infidelidades,
de mares que se ordenan
en las playas como ejércitos de dudas.
Y es sabido que es así.
Que apenas queda tiempo para el tiempo,
que la inmortalidad está muerta
pero que nadie la entierra.
Se han escuchado unas voces
que anunciaban lamentando
malos vientos, deserciones implacables
del cariño y la ternura.
Yo he querido ser a solas,
pero a veces, desde el fuego,
solicito alguna ayuda.

Leopoldo Alas

III

yo tenía un martillo para el mar
y ya
y nunca
también en el mar

ahora salgo a balear la noche
porque sé
porque puedo
porque sólo podrán matarme con sonidos

niños de todas partes
en todas partes
con el abismo en todas partes

lo único que florece es la calle

Jorge Enrique Móbili

La mala racha

Mientras dura la mala racha pierdo todo. Se me caen las cosas de los bolsillos y de la memoria: pierdo llaves. lapiceras, dinero, documentos, nombres, caras, palabras. Yo no se si será gualicho de alguien que me quiere mal y me piensa peor, o pura casualidad, pero a veces el bajón demora en irse y yo ando de pérdida en pérdida, pierdo lo que encuentro, no encuentro lo que busco, y siento mucho miedo de que se me caiga la vida en alguna distracción.

Eduardo Galeano

Asidero en la oscuridad

Estoy ahí sentado
borracho
escuchando las
mismas sinfonías
que me dieron
la voluntad de seguir adelante
cuando tenía 22.

40 años después
ni ellas ni yo tenemos la misma magia
precisamente.

deberías haberme
visto entonces
tan
esbelto
sin
barriga
era
todo nervio
demacrado:
violento, fuerte,
loco.

si me decías
una palabra
fuera de lugar
te partía el alma
allí mismo.

no quería que me
molestara
nada ni
nadie.

parecía estar
siempre de camino a alguna
celda
tras haber sido trincado por
hacer algo
en la avenida o
sus inmediaciones.

ahora estoy aquí sentado
borracho.
soy
una serie de
pequeñas victorias
y grandes derrotas
y estoy tan
asombrado
como cualquier otro
de
haber llegado
desde allí hasta
aquí
sin cometer ningún asesinato
ni haber sido
asesinado;
sin
haber dado con mi huesos en el manicomio.

mientras esta noche
me bebo a solas otra vez
el alma a pesar de todo el sufrimiento
pasado
gracias a todos los dioses
que no estuvieron
de mi parte entonces.

Charles Bukowski

Sola

Estoy sola: a pesar del amor,
a pesar de lo que tomo y lo que doy,
a pesar de toda tu ternura,
a veces me pesa vivir.

Estoy sola, como si estuviera de pie
sobre el pico más alto del mundo,
acompañada por remolinos de nieve,
y sobre mí: un infinito espacio desplegado;

Con la tierra oculta y cielo escondido,
y sólo el orgullo de mi propio espíritu
cuidándome de la paz de aquellos
que no están solos, habiendo muerto.

Sara Teasdale

Albada

Somos como los siglos
antes de separarse.
Espera un poco más, amor,
que el mar está lloviéndose aún,
que no llegamos tarde.

Que ya no teme la semilla
caer sobre la roca,
y el silencio y la oscuridad se besan,
y mi mano te busca,
y hay otros en nosotros que se tocan

sus pieles encendidas.
Estar desnudos es venir de lejos
y siempre estar llegando.
Espera un poco más, amor,
que nada es poco para los que esperan tanto.

Que el aire se hará llama,
como la voz aliento,
como ahora es de noche
y el ojo mira a las estrellas,
y las estrellas miran hacia dentro.

Abraham Gragera

En una estación de metro

Desventurados los que divisaron
a una muchacha en el Metro

y se enamoraron de golpe
y la siguieron enloquecidos

y la perdieron para siempre en la multitud

Porque ellos serán condenados
a vagar sin rumbo por las estaciones

y a llorar con las canciones de amor
que los músicos ambulantes entonan en los túneles

y quizás el amor no es más que eso:

una mujer o un hombre que desciende de un carro
en cualquier estación del Metro

y resplandece unos segundos
y se pierde en la noche sin nombre

Óscar Hahn

Oración

No la eternidad, sino las horas
arañadas al tiempo contigo.
Y ningún otro cielo
que el que quiera llegarme de tu boca,
húmeda de muchos besos.
Porque ya en nada creo, con mi alma y mi cuerpo,
sino en la certeza ardiente de tu piel contra la mía
y en la alegría, siempre fresca y erguida siempre, de tu mirada
y en el puñado de luz que es tu sonrisa.
Tu sonrisa que limpia toda sombra y toda tristeza,
tu sonrisa que quita los pecados del mundo.

Abelardo Linares

II

lo más extraordinario que me puede suceder
es que tengo veinte años
y que he renunciado
a no hacer otra cosa que sobrevivir
a costa de un límite intacto
a costa de una tenaza calcinada
por el presagio infantil
con que asombran los naufragios

Wolf Roitman

XV

Pongo las manos sobre mi corazón y siento que late desesperado. –¿Qué quieres tú? Y me contesta: –Romper tu pecho, echar alas, agujerear las paredes, atravesar las casas, volar, loco, a través de la ciudad, encontrarle, ahuecar su pecho y juntarme al suyo.

Alfonsina Storni

Para vivir

Para vivir,
yo busqué un sitio oscuro.
Para vivir.

Para vivir,
practiqué el mimetismo.
Para vivir.

Me compuse mil caras,
mil caras inocentes,
mil caras complacientes.
Para vivir.

Mil caras diferentes,
mi amor, mi buen amor,
mi amor que sólo tienes
la cara del amor.

Yo cavaba la tierra,
callaba, me escondía,
borré todas mis huellas,
me deshice de todo,
mi amor, para vivir.

Para vivir,
yo busqué un sitio puro.
Para vivir.

Para vivir,
sólo había este abismo,
mi amor, para vivir.

Raúl Gustavo Aguirre

Pudiera ser

Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.

Dicen que en los solares de mi gente medido
estaba todo aquello que se debía hacer…
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna… ¡Ah!, bien pudiera ser…

A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.

Y todo esto mordiente, vendido, mutilado,
todo esto que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que, sin quererlo, lo he liberado yo.

Alfonsina Storni

Trasmundo

Más allá del deseo y su luz torpe,
más allá de la risa, al otro lado
de ese instante sin tiempo o la nostalgia,
lejos de la razón, de la locura,
más allá de mí mismo, de la vida,
tan inútil, tan vieja conocida,
más allá de estos sueños, de esta muerte:
tras de la sombra en llamas de tus ojos.

Abelardo Linares

Querida fe

Y pienso que un nuevo período comienza en mi vida
que es el de ser yo,
ser yo es ir flotando y también arrastrarme
flotar y arrastrarme a la vez
me olvido de la mente y de todo
ahora Fe me entrego a tus manos
Querida Fe:
no sé de qué forma te aparecerás
pero en algún momento vas a aparecerte
eso no tengo dudas
Los poetas nunca saben lo que escriben,
y acá estoy, tratando de escribir bien
pero nunca me va a salir,
y aparte, Querida Fe, si te aparecés convertida en algo
no creo que lo hagas convertida en poema.

Cecilia Pavón

Los años mudos

Pero también perdimos la palabra
mucho antes, antes de que supiéramos siquiera
que la palabra existía
mucho antes de nosotros y de los que existieron antes
junto a nosotros, en los huecos que dejamos al cambiar de lugar, en cada instante
que inauguramos. Así que no es motivo de preocupación, más bien una posibilidad inesperada
de amar nuestra lengua porque una vez amamos la palabra
que dispersó las lenguas, sin ser estrictamente religiosos, ni vulnerables a las profecías.
Me pregunto por qué pasó de largo la poesía
frente a nuestros intentos de adquirir dominio público, y nos dejó de este modo, imaginando
con tanta imprecisión tragedias generalmente aceptadas, por los que sufren y por los
[que persiguen
transformar sus asuntos en ejemplos. Por qué es difícil escribir, por qué no basta
el simple amor porque las cosas sean
incapaces de aceptar el yugo, lo literal de nuestras voluntariosas
aproximaciones: los barcos mugen, crepusculares, las gaviotas levantan
su torre de Babel en la corriente térmica; el sol se agita como un saltamontes entre el bajo voltaje
[de las chicharras
y en los muros del solar abandonado las telarañas recuerdan
a la espuma marina. ¿Qué pensarán las nubes, es el tiempo el que cambia
o sólo lo hace nuestra forma de recordar? ¿Está nuestra ilusión del otro lado, por eso nos dispara
[por la espalda
y nos sentimos la espalda del futuro, y lo sabemos? Nos ha costado tanto llegar hasta el presente
que es demasiado tarde para ser mañana.
Por eso es cada vez la última.
Y agobiados hasta lo interminable, con vergüenza de ser como las falsas etimologías,
con aire silencioso, de futuros conocidos, tratamos de encarnar en lo posible
este amor imposible
por todo lo que es, perece y muda.
Porque en nuestro futuro no hay memoria
y somos el futuro de todo lo que está a nuestras espaldas.

Abraham Gragera

Toda lentitud tiene algo de muerte.
Todo cuerpo en reposo ensaya una postura de cadáver.

Rapidísimo,
entre convulsiones de montaña rusa,
brusco como un pistoletazo en la sien
o la dentellada de un cocodrilo,
resbaladizo como la sangre recién derramada
o la mirada del asesino,
el futuro me arrastra, ya no importa hacia dónde,
a la única velocidad recomendable,
a la velocidad de la luz
de tus ojos.

Abelardo Linares

Palimpsesto por la calle

Señorita K., hoy pudo ser feliz,

caminaba debajo de un cielo bellísimo.

Hubiera pensado en oropéndolas,

en cómo es simple y bella la flor de jacaranda.

Pero hoy, a las seis con cuarenta y nueve minutos de la tarde,

hizo una ponzoñosa elección:

fue abandonando los deberes,

cerrando los ojos ante los puños lilas de aquellas nubes.

Caminó, caminó junto a la sombra vaga y corta que es.

Caminó y dijo que era buena idea que la historia terminara aquí,

junto a las elecciones erradas, los tragos amargos, el filo de cada mes,

las letanías, el polisíndeton oxidado

porque sabe cuánto cortan las fronteras

y que nada sirve caminar bajo un cielo bellísimo.

Alma Karla Sandoval

Fe de erratas

Donde dice un gran barco blanco
debe decir nube
donde dice gris
debe decir un país lejano y olvidado
donde dice aroma
debe decir madre mía querida
donde dice César
debe decir muerto ya reventado
donde dice Abril
puede decir árbol o columna o fuego
pero donde dice espalda
donde dice idioma
donde dice extraño amor aquel
debe decir naufragio
en letras grandes

Miguel Barnet

Los rotos

(con Anne Sexton)

Todas las divisiones son mentira
salvo la que divide los cuerpos en dos
grupos incomprensibles entre sí.
Aquellos que se han roto y los que no.

Los rotos no pedimos demasiado:
que se nos quiera, sí,
que los que no han vivido la fractura
tengan paciencia
si mascullamos viendo las noticias
o hacemos el amor
con un poco de miedo.

Entenderás, entonces, ciertas cosas.
Por qué en casa las tazas no se tiran
y por qué a veces quiero
estar solo después de que suene un portazo.
Los ritos de los otros, amor mío.
Ademanes que espero que no comprendas nunca.

Ben Clark

Sólo lo frágil permanece

Me dijiste: sólo lo frágil permanece,
y yo te creí
porque de cierto modo me gusta creer
que lo flexible, lo pequeño,
lo insignificante,
verte de algún modo,
sobre lo rígido
lo grande, lo importante…
Sólo eso,
y sólo por eso,
cuando me lo dijiste, pensé:
Sí, sólo lo verdaderamente frágil permanece…

Alfonso Brezmes

Barajando recuerdos
me encontré con el tuyo.
No dolía.
Lo saqué de su estuche,
sacudí sus raíces
en el viento,
lo puse a contraluz:
Era un cristal pulido
reflejando peces de colores,
una flor sin espinas
que no ardía.
Lo arrojé contra el muro
y sonó la sirena de mi alarma.
¿Quién apagó su lumbre?
¿Quién le quitó su filo
a mi recuerdo-lanza
que yo amaba?

Claribel Alegría

Alcestes en el circuito poético

(In memoriam Marina Tsvietaieva, Anna Wickham,
Sylvia Plath, la hermana de Shakespeare, etc.)

La mejor esclava
no necesita ser golpeada.
Se golpeará a sí misma.

No con un látigo de cuero,
o con varas o ramas.
No con una porra
o en el bastón de un policía,
sino con el agudo látigo
de su lengua
y el golpeteo sutil
de su inteligencia
contra la inteligencia.

Porque, quién puede odiarla la mitad de bien
de como se odia a sí misma?
Y quién puede igualar el refinamiento
de su autoviolación?

Para eso se requieren
años de entrenamiento.
Veinte años
de sutil autocomplaciencia,
autonegación,
hasta que la sujeto
se crea una reina
y sin embargo una mendiga…
Las dos cosas al mismo tiempo.
Debe dudar de sí misma
en todo, menos en el amor.
Debe elegir apasionadamente
y mal.

Debe sentirse perdida como un perro
sin su amo.
Debe referir a su espejo
todos los problemas morales.
Debe enamorarse de un cosaco
o un poeta.
No debe salir jamás de su casa
si no está disimulada con pinturas.
Debe usar zapatos estrechos
para recordar siempre su servidumbre.
No debe olvidar nunca
que está enraizada con la tierra.

Aunque es rápida para aprender
y ciertamente inteligente,
su natural desconfianza en sí misma
debería hacerla tan débil
que coquetea brillantemente
con una docena de talentos
y así se enriquece
pero no cambia
nuestra vida.

Si es una artista
y está cerca de ser un genio,
el solo hecho de su talento
debería causarle tal dolor
que entregará su propia vida
antes que ser mejor que nosotros

y, después de muerta, lloraremos
y la canonizaremos.

Erica Jong

/ The TV said the planes have hit the buildings./ & I said Yes because you asked me/ to stay. Maybe we pray on our knees because god/ only listens when we’re this close/ to the devil. There is so much I want to tell you./ How my greatest accolade was to walk/ across the Brooklyn Bridge/ & not think of flight./ How we live like water: wetting/ a new tongue with no telling/ what we’ve been through. They say the sky is blue/ but I know it’s black seen through too much distance./ You will always remember what you were doing/ when it hurts the most. There is so much/ I need to tell you – but I only earned/ one life. & I took nothing. Nothing. Like a pair of teeth/ at the end. The TV kept saying The planes…/ The planes…& I stood waiting in the room/ made of broken mockingbirds. Their wings throbbing/ into four blurred walls. & you were there./ You were the window.

Ocean Voung

Arte poética

¿El peso del mundo? La poesía.
¿El grifo que gotea en mi garganta? La poesía. La poesía. La poesía.
¿Cuándo me ahogué en sueños y desperté tosiendo? La poesía.
¿El papel cortado en mi dedo medio? La poesía, carajo.
Mi amante sabe dónde iremos de vacaciones los próximos diez años: a la poesía.
¿Lo que la persigue en mis brazos? La poesía.
Visito al pez cuando está lloviendo. ¿La poesía?
Mi madre me pregunta a cuánto ascienden mis ingresos. Por necesidad: la poesía.
¿Qué vendieron al circo por casi nada? La poesía.
¿Europa? La poesía.
¿Lapislázuli? La poesía.
¿La luna se desvanece, se pone de pie, vuelve a dormir? La poesía con los ojos vendados.
El siglo bosteza y soy libre. La poesía.
¿Quién eres?, preguntas. La poesía: me voy a más a menudo de lo que me quedo.
Levantas una piedra y se desliza por debajo del tropel. La poesía.
¿Qué grita el público fuerte y claro cada que tropiezo? ¡La poesía! ¡La poesía!

Maarten Inghels

Hija del viento

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

Alejandra Pizarnik