Poema triste

Es sabido que para amarme
hay que aprender un código distinto:
de besos amargos, de infidelidades,
de mares que se ordenan
en las playas como ejércitos de dudas.
Y es sabido que es así.
Que apenas queda tiempo para el tiempo,
que la inmortalidad está muerta
pero que nadie la entierra.
Se han escuchado unas voces
que anunciaban lamentando
malos vientos, deserciones implacables
del cariño y la ternura.
Yo he querido ser a solas,
pero a veces, desde el fuego,
solicito alguna ayuda.

Leopoldo Alas

Anuncios