La vida no es una canción de The Smiths

Pasan los días
y se borra la evidencia.
Ya no quedan rincones
ni esqueletos de botellas.
Licor barato.

El otro día pasé
por nuestra calle
y, en un intento,
siempre frustrado,
de voyerismo,
me senté a observar.

Nada pasó.
No sé muy bien qué esperaba que pasara.

Ahora que lo pienso mejor,
acostarme en tu lado de mi cama
o buscar tu nombre en los letreros de las calles
es un poco morboso,
casi parafílico.

Es buscarle una cara al destino,
apostarle al caballo que a perdió dos patas
y va por la tercera.
Directo a la fábrica de pegamento.

O querer empujarte al regreso,
o jalarme hacia la muerte.

El otro día pasé
por nuestra calle
y, en un intento,
siempre frustrado,
de voyerismo,
me largué de ahí
como alma que lleva el diablo.

A la mierda contigo.

Isabel Espinoza