Oración

Habítame, penétrame.
Sea tu sangre una con mi sangre.
Tu boca entre a mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar.
Desgárrame.
Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos.
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Árdeme, árdeme.
Cólmeme tu dulzura.
Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mí como está la madera en el palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome.
Con esta sed quemándome.

La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.

Juan Gelman

Estados de la materia.
Los estados de la materia son cuatro:
líquido, sólido, gaseoso y gato.
El gato es un estado especial de la materia,
si bien caben las dudas:
¿es materia esta voluptuosa contorsión?
¿no viene del cielo esta manera de dormir?
Y este silencio, ¿acaso no procede de un lugar sin tiempo?
Cuando el espíritu juega a ser materia
entonces se convierte en gato.

Darío Jaramillo Agudelo

No music

I’ll tell you a sore truth, little understood
It’s harder to leave, than to be left:
To stay, to leave, both sting wrong.

You will always have me to blame,
Can dream we might have sailed on;
From absence’s rib, a warm fiction.

To tear up old love by the roots,
To trample on past affections:
There is no music for so harsh a song

John Montague

El desdichado

Yo soy el tenebroso —el viudo—, inconsolado,
Príncipe de Aquitania de la torre abolida;
mi sola estrella ha muerto —mi laúd constelado
sostiene el negro sol de la Melancolía.

En la noche del túmulo, tú que me has consolado,
Vuélveme el Posilipo, vuélveme el mar de Italia,
la flor amada por mi corazón desolado,
y el emparrado en que la vid se une a la rosa.

¿Soy amor o soy Febo?… ¿Lusignan o Byron?
Sonroja aún mi frente el beso de la reina;
soñé en la gruta donde nadaba la sirena…

Y vencedor dos veces yo crucé el Aqueronte;
Pulsando uno tras otro en la lira de Orfeo
las quejas de la santa y los gritos del hada.

Gérard de Nerval

No te enamores de personas como yo.
Las personas como yo te querrán tanto
que te convertirán en piedra,
en una estatua a la que la gente irá a maravillarse sobre cuánto
habrá llevado tallar esa mirada lejana en tus ojos.

No te enamores de personas como yo.
Te llevaremos a museos y parques y monumentos
y te besaremos en cada hermoso lugar
para que nunca puedas volver a ellos
sin saborearnos como sangre en la boca.

No te acerques más.
Las personas como yo somos bombas.
Cuando se acabe el tiempo, salpicaremos todas tus paredes
de colores furiosos que hacen que desees que tu puerta nunca aprendiera nuestro nombre.

No te enamores de personas como yo.
De las solitarias.
Olvidaremos nuestros propios nombres si significa aprender el tuyo.
Te haremos creer que los huracanes son apacibles,
que el dolor es un regalo.

Te perderás en la desesperación, en el anhelo
de algo que estás siempre alcanzando,
pero no eres capaz de mantener.

No te enamores de personas como yo.
Destruiremos tu apartamento.
Te lanzaremos disculpas que se romperán en el suelo y cortarán tus pies.

Nunca aprenderemos cómo ser suaves.
Nos iremos.
Siempre lo hacemos.

Caitlyn Siehl

Para Verónica Volkow

Tus formas se graban en el monte,
en los bordes húmedos de la piedra
-cavidades como axilas.
Tus formas se pegan a mis huesos.
Dejo de existir,
sólo tú quedas
como jade en estas faldas.

Cuánto de ti estalla en cada hoja,
reverbera en la distancia
donde tu luz devora todo brillo.

(¿Estoy en tu abismo
o lo rodeo ?)

Renazco en la sombra del laurel,
en la celda de un templo circular
si sostienes
con un pie gigantesco
el firmamento.

Tus formas como un vértigo
me absorben,
me disuelven.
Dejan en mis labios briznas de anís.

Y en el fondo del risco
árboles como dioses,
sabinos rojos.

Elsa Cross