El abismo

Un abismo de silencio nos separa
Yo estoy de un lado del abismo -tú del otro-
No puedo verte ni oírte
-pero sé que estás allí-
Suelo llamarte por un nombre infantil
y finjo que el eco de mi grito es tu voz.
Cómo podemos franquear el abismo -nunca hablándonos, tocándonos-
antes pensaba que podríamos llenarlo con nuestras lágrimas,
ahora quiero destrozarlo con nuestra risa

Katherine Mansfield

El encuentro

Empezamos a hablar
Nos miramos; dejamos de mirarnos
Las lágrimas subían a mis ojos
pero no podía llorar
Deseaba tomar tu mano
pero mi mano temblaba.
No dejabas de contar los días que faltaban para nuestro próximo encuentro
Pero las dos sentíamos en el corazón
que nos separábamos para siempre.
El tictac del relojito llenaba la habitación en calma
Escucha, dije, es tan fuerte
como el galope de un caballo en un camino solitario
así de fuerte -un caballo galopando en la noche-.
Me hiciste callar en tus brazos
pero el sonido del reloj ahogó el latido de nuestros corazones.
Dijiste “No puedo irme: todo lo que vive de mí está aquí para siempre”.
Después te fuiste. El mundo cambió.
El ruido del reloj se hizo más débil
se fue perdiendo -se tornó minúsculo-
Susurré en la oscuridad: “Moriré si se detiene”

Katherine Mansfield