Resurrección

Yo fui todos los muertos:
los muertos de los pájaros que cantan
y están silenciosos,
los muertos de los más bellos animales
de tierra y agua,
los muertos de todos los hombres
buenos y malos.
Y estuve allí
en el pasado
sin canción.-
sin una sonrisa
ni un anhelo.
Tu afecto
hizo que me vieras
de noche
en tu sueño
y desperté
contigo.

Ahmad Shamlou

Del frío que albergamos

Todo el temblor de mis manos y de mi corazón se debía
a que el amor ha de ser cobijo,
no un vuelo
un lugar de fuga

Ay amor, ay amor,
tu rostro azul no aparece.

*

Un frescor apaciguante en la llamarada de una herida,
no el incendio de una llama sobre el frío que albergamos.

Ay amor, ay amor,
tu encendido rostro no aparece.

*

Una fosca y tenue veladura en las presencias imaginarias
y un rincón de libertad en la fugacidad de la presencia,
una sombra
sobre la calma azul
y el verde de una hoja leve
en el árbol de Judea.

Ay amor, ay amor,
tu color mas nuestro
no aparece.

Ahmad Shamlou

En este callejón sin salida

Buscan en tu boca por si hubieras dicho: te amo.
Buscan en tu corazón
es un tiempo extraño, amigo mío.
Al amor
le dan latigazos
junto a los postes del camino.

Hay que esconder el amor en el rincón más oculto de la casa.

En este callejón serpenteante y frío
mantienen el fuego con los leños de la poesía y de la canción.
No te arriesgues a pensar,
es un tiempo extraño, amigo mío.
El que de noche llama a la puerta
ha venido a matar al farol en su llama.

Hay que esconder la luz en el rincón más oculto de la casa.

Alto, ahí están los carniceros dominando los caminos
con una tabla y un machete ensangrentado;
es un tiempo extraño, amigo mío.
Van a cicatrizar la sonrisa de los labios y las canciones de la boca.

Hay que esconder la alegría en el rincón más oculto de la casa.

Un pincho de carne de canario sobre el fuego de azucena y jacinto.
Es un tiempo extraño, amigo mío.

Satán, ebrio de victoria, está celebrando en la mesa nuestro llanto.
Hay que esconder a Dios en el rincón más oculto de la casa.

Ahmad Shamlou