Cómo escribir un poema a las tres de la madrugada

Cuando el dolor acucia
cuando el reloj se para
cuando el gato procrea
cuando todo es feliz -menos tú-;
cuando son las tres de la madrugada
y no sabes nada
(si viajarás en taxi o ataúd…)

Te sientas en la cama,
rezas lo que recuerdas
concentrado en quien amas,
y recitas su nombre
entre las sábanas…

Así está hecho el poema
(pero sólo el poema).

Gloria Fuertes