Ciego de la boca

una sola palabra
suspendida en la boca
mató a Vallejo un Viernes Santo

una palabra le creció a Rimbaud
como un diente de elefante
y lo dejó mudo

una palabra molestó tanto a Rulfo
que dejó de escribir

una palabra llevó
a Alejandra Pizarnik al suicidio

una palabra que te deja
ciego en la boca

que no se escribe
ni se dice

Rolando Kattan

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Cada 14 días muere un idioma

Se lamentaba Wislawa Szymborska
del infinito en medio de la carta
y el encuentro. Otro tiempo discurría
entre las dos nostalgias separadas.

La poeta tenía razón:
las cartas alongaban las semanas.

Pero ahora que nadie las escribe
el tiempo es un veloz guepardo en caza,
basta que el semanario dé la vuelta
y se enciendan las lenguas ancestrales.

Rolando Kattan