Tú, el que pasas, tú dijiste: ésa no sabe amar. Eras tú el que no sabías despertar mi amor.
Amo mejor que los que mejor amaron.

Alfonsina Storni

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Voy a dormir

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…

Alfonsina Storni

Pudiera ser

Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.

Dicen que en los solares de mi gente medido
estaba todo aquello que se debía hacer…
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna… ¡Ah!, bien pudiera ser…

A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.

Y todo esto mordiente, vendido, mutilado,
todo esto que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que, sin quererlo, lo he liberado yo.

Alfonsina Storni

Tu dulzura

Camino lentamente por la senda de acacias,
Me perfuman las manos sus pétalos de nieve,
Mis cabellos se inquietan bajo céfiro leve
Y el alma es como espuma de las aristocracias.

Genio bueno: este día conmigo te congracias,
Apenas un suspiro me torna eterna y breve…
¿Voy a volar acaso ya que el alma se mueve?
En mis pies cobran alas y danzas las tres Gracias.

Es que anoche tus manos, en mis manos de fuego,
Dieron tantas dulzuras a mi sangre, que luego,
Llenóseme la boca de mieles perfumadas.

Tan frescas que en la limpia madrugada de Estío
Mucho temo volverme corriendo al caserío
Prendidas en mis labios mariposas doradas.

Alfonsina Storni

Dulce tortura 

Polvo de oro en tus manos fue mi melancolía;
Sobre tus manos largas desparramé mi vida;
Mis dulzuras quedaron a tus manos prendidas;
Ahora soy un ánfora de perfumes vacía.

Cuánta dulce tortura quietamente sufrida,
Cuando, picada el alma de tristeza sombría,
Sabedora de engaños, me pasaba los días
¡Besando las dos manos que me ajaban la vida!

Alfonsina Storni

Lo inacabable

No tienes tú la culpa si en tus manos
mi amor se deshojó como una rosa:
Vendrá la primavera y habrá flores…
El tronco seco dará nuevas hojas.

Las lágrimas vertidas se harán perlas
de un collar nuevo; romperá la sombra
un sol precioso que dará a las venas
la savia fresca, loca y bullidora.

Tú seguirás tu ruta; yo la mía
y ambos, libertos, como mariposas
perderemos el polen de las alas
y hallaremos más polen en la flora.

Las palabras se secan como ríos
y los besos se secan como rosas,
pero por cada muerte siete vidas
buscan los labios demandando aurora.

***

Mas… ¿lo que fue? ¡Jamás se recupera!
¡Y toda primavera que se esboza
es un cadáver más que adquiere vida
y es un capullo más que se deshoja!

Alfonsina Storni

Conversación

Dios te perdone al fin tanta tortura;
Bien que a tu mano la movió el despecho
Y daga fina hundísteme en el pecho.
Que no te sea la existencia dura.

Que una vez más conozca la amargura
Importa poco; el corazón deshecho;
Aprende más con tu impiedad. Bien hecho;
Gracias, amigo, que esto me depura.

Iba teniendo una sospecha vaga
De que la llama del placer se apaga
Poquito a poco en el camino humano.

Temblaba acaso por su leve abrigo,
Pero inquietud me ahorras, buen amigo,
Que de un golpe la ciegas con tu mano.

Alfonsina Storni