Yo la imagino aún siendo capaz

de imaginarlo todo sin hacer
sentir a quien la escucha irresponsable
de sus propios delirios y razones.

La imagino también imaginando
lo bello más que todo cuando es uno,
cada cosa más bella que si fuese
única, porque ha sido imaginada

para serlo y, por tanto, imaginada
hasta el más mínimo detalle. Tú
la imaginas como si fuese ella
la que nos imagina juntos porque

es difícil imaginar que no
lo hemos estado siempre, hasta este día
de la historia que acaba, como siempre,
entre el polvo y los puntos suspensivos,

o entre paréntesis, como las grietas.
Y por eso imagino que te amo,
que la luz se desnuda en tus orillas
y va a dormir donde la noche duerme;

y que si el tiempo alguna vez sonríe,
si esta nostalgia de los propios rasgos,
que enciende el aire del amanecer,
hace al tiempo sentirse menos solo,

será porque recuerda cada vida,
y el tiempo de la flor entró en la rama,
y sube hasta tus pies la tierra entera,
y tú has vivido el tiempo suficiente.

Abraham Gragera

Anuncios

El jardín de lo que no hay

como la luz

que es lo que es
porque no cabe

como las flores

que siempre son
el primer día

o como el aire
lo nunca visto

despertar
se parece
a cualquier cosa

como los minerales
la fruta de las piedras

lo breve
esa estridencia
de lo mismo

me pregunto

de qué respiración
será este viento

será porque te dije

no sé qué
mientras la euforia en flor
disimulaba

la falta de tema

y la tarde
como siempre
de algún modo lo balbuce

todavía

o será que me gustas
porque sí

y por otros motivos
que las piedras

callan
y las aguas

llevan
al crecer

que es redundar

como las flores

como la luz
que no cabía

me pregunto

si alguna vez
hemos sido

esas cosas humanas

irrepetibles

Abraham Gragera

Albada

Somos como los siglos
antes de separarse.
Espera un poco más, amor,
que el mar está lloviéndose aún,
que no llegamos tarde.

Que ya no teme la semilla
caer sobre la roca,
y el silencio y la oscuridad se besan,
y mi mano te busca,
y hay otros en nosotros que se tocan

sus pieles encendidas.
Estar desnudos es venir de lejos
y siempre estar llegando.
Espera un poco más, amor,
que nada es poco para los que esperan tanto.

Que el aire se hará llama,
como la voz aliento,
como ahora es de noche
y el ojo mira a las estrellas,
y las estrellas miran hacia dentro.

Abraham Gragera

Los años mudos

Pero también perdimos la palabra
mucho antes, antes de que supiéramos siquiera
que la palabra existía
mucho antes de nosotros y de los que existieron antes
junto a nosotros, en los huecos que dejamos al cambiar de lugar, en cada instante
que inauguramos. Así que no es motivo de preocupación, más bien una posibilidad inesperada
de amar nuestra lengua porque una vez amamos la palabra
que dispersó las lenguas, sin ser estrictamente religiosos, ni vulnerables a las profecías.
Me pregunto por qué pasó de largo la poesía
frente a nuestros intentos de adquirir dominio público, y nos dejó de este modo, imaginando
con tanta imprecisión tragedias generalmente aceptadas, por los que sufren y por los
[que persiguen
transformar sus asuntos en ejemplos. Por qué es difícil escribir, por qué no basta
el simple amor porque las cosas sean
incapaces de aceptar el yugo, lo literal de nuestras voluntariosas
aproximaciones: los barcos mugen, crepusculares, las gaviotas levantan
su torre de Babel en la corriente térmica; el sol se agita como un saltamontes entre el bajo voltaje
[de las chicharras
y en los muros del solar abandonado las telarañas recuerdan
a la espuma marina. ¿Qué pensarán las nubes, es el tiempo el que cambia
o sólo lo hace nuestra forma de recordar? ¿Está nuestra ilusión del otro lado, por eso nos dispara
[por la espalda
y nos sentimos la espalda del futuro, y lo sabemos? Nos ha costado tanto llegar hasta el presente
que es demasiado tarde para ser mañana.
Por eso es cada vez la última.
Y agobiados hasta lo interminable, con vergüenza de ser como las falsas etimologías,
con aire silencioso, de futuros conocidos, tratamos de encarnar en lo posible
este amor imposible
por todo lo que es, perece y muda.
Porque en nuestro futuro no hay memoria
y somos el futuro de todo lo que está a nuestras espaldas.

Abraham Gragera