Algo ingenuo

No sé a quién dirigir
estas palabras.
Al fuego o a los vientos,
o al hombre que está aquí
y se derrumba
Hay que hacer algo: levantarlo,
hablarle de las cosas,
devolverle su nombre perentorio,
la antigua soledad,
la infancia,
la pobreza
Esa virgen manera de vestirse,
de caminar sin miedo
y conocer la calle por sus poros dorados,
los techos del verano y de la lluvia
Pero no sé a quién acercarme
con mi maquina a cuestas.
No se para quién tiemblan las palabras
o si cuando despierten en mis manos
alcanzaran para tocar el mundo.
No sé a quién llamar y prevenirle:
habla de tu desgracia, de tu olvido,
de tu valor.
Habla para la muerte
que te escucha.

Alberto Luis Ponzo

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