XVI

Hacíamos los dos
una sombra pequeña.
Pequeña y suave
de rama menuda,
de pájaro…
Llevábamos la boca nueva,
las manos locas
como canción.

Pero una amargura
fina como una lágrima,
se nos metió por la risa.

Hacíamos los dos
una sombra pequeña…
Y el amor un día
nos hizo una seña torva.

María Calcaño