Fantasmas dejan sus huellas en las aguas
inscriben su desamparo en mandíbulas
su penúltima voluntad en postales de madera
saben que la carne dura menos que el palo
y que el hueso no tiene rostro

El muelle recibe los vestigios náufragos
que el tiempo convierte en rarezas de museo

Espanta verlos exhibidos
sin noticia del que penó en la espuma
quizá porque en todo pecho duerme
un cuerpo venido de ultramar
que en vano envió
su manuscrito en la botella

Sandra De la Torre Guarderas