Batalla silenciosa

Primero en el sexo la experiencia alucinada
los días siguientes ese brillo de obsidiana
que recorre el cuerpo y hace que todo vibre
hasta que el calendario rectangular proyecta
una sombra inmensa sobre mi casa
la cordillera es una madre enojada
la humedad avanza en las paredes
se desata esa batalla silenciosa
que oscurece aún más la perspectiva
de un futuro ya incierto
porque no llega la sangre
cuando yo espero esa sangre
como el recado más urgente
para que mi corazón deje de repetir
su monótona advertencia:
la destreza física no basta
el amor necesita tiempo para florecer.

Begoña Ugalde