XVII

Nadie muere
luego de la muerte
según dicen los cadáveres
Entonces es que estoy en el purgatorio
desde nuestra despedida.
Estás demasiado
en todo lo que tocaste (incluyéndome a mí­)
(es insoportable tanta memoria de vos)
tu olor impregna las paredes
las sábanas
la memoria
aquel árbol me toca por tus ramas
mi insomnio es aún más solitario
el pan está enmohecido.
Estoy metida en el ataúd -catatónica-
y aún no muero
respiro
me doy cuenta de todo
quiero gritar y no puedo.
Nadie me oye
no saben que estoy viva.

Carolina Escobar Sarti