V

No son las horas las que mueren
soy yo.
Que nunca podré quitarle a mi cuerpo
su memoria de vos
que vuelvo a ser una
luego de ser cómplice de siglos.
No son las horas las que agonizan
soy yo.
Que tengo un solo zapato
en el sentimiento
y por mi garganta cerrada
no pasa ni tu nombre.
No son las horas las que se duelen
soy yo.
Que siento en la boca
el sabor salobre del adiós
cada lágrima
se detuvo por un segundo
al borde del abismo
pero
por aquello del destino
y sus azares
terminé mordiendo el mar.

Carolina Escobar Sarti