Un poema casi inventado

Te amé como un hombre ama a una mujer que no toca,
sólo le escribe y guarda pequeñas fotografías de ella.

Te habría amado más si me hubiera sentado en una
habitación armando un cigarrillo y oyéndote
hacer pis en el baño, pero eso no sucedió,
tus cartas se volvieron más tristes,
tus amantes te traicionaban, nena, te escribí,
todos los amantes traicionan, eso no ayudo.

Decías que tenías un banco de los lamentos y que estaba junto
a un puente y que el puente estaba sobre un río
y te sentabas en el banco de los lamentos cada noche
y llorabas por los amantes que te habían herido y olvidado”.

Charles Bukowski

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