Cuento

Dios estaba sentado
sin esperanza, eterno.
Algo como un ralampago
de pura rebeldía
lo sublevó
y lo puso
a improvisar historias
con tallos y raíces,
primaveras, planetas,
flores,distancia, iniviernos.
No quiso un solo pino,
ni una sola estación
ni un mismo sueño:
quiso un juego sin fin
que lo incluyera.
Al hombre le dio casa
con tigres y venados,
camaleones, ballenas,
gatos,caballos, cerdos.
Hijos le dio
y sentidos
para olfatear la muerte.
Lo rodeó de misterios
y acertijos.
Fue necesario el aire.
Tuvo razón el tiempo
Dios abolió la nada
a pulso de metáforas
-y se quedó a vivir
con sus inventos.

Eduardo Hurtado