Una mujer muy especial

Greta mira el conducto del ventilador porque le recuerda a las hélices del barco donde trabajó de 1962 a 1965. Fue cocinera en un barco de vela que se dedicaba a trasportar productos ilegales escondidos en zapatos por todo el Atlántico. Dice que le gustaba la sensación de estar en medio del mar y saber que su vida valía lo mismo que la de un pez. La sensación de ser nada. No te des demasiada importancia. Dice que todos los tripulantes de ese barco de vela estaban total y absolutamente pinzados y locos y se mataban los unos a los otros y tiraban los cuerpos al mar. Dice que cantaban fados portugueses y la alababan por la comida que cocinaba. Dice que dormía abrazada a un perro que era igual que el de La Sirenita y también dice que está segura de que las sirenas existen. Dice que mi cara es igual que la de uno de los tipos que trabajaba con ella que era tuerto y no tenía dientes y tenía una cicatriz que iba desde la nariz hasta la sien. Dice que en realidad no sabe muy bien si lo que cuenta es real porque ha distorsionado sus recuerdos y su cabeza ha inventado cosas y ha terminado creyéndoselas. Greta la pirata. Greta la zombi. Greta la economista. Greta la esquinera. Greta la cajera de supermercado. Greta la vampira. Greta la stripper. Greta la locutora de radio. Greta que mira hipnotizada el movimiento automático y perenne del conducto de ventilador porque le recuerda al de las hélices o los delfines. Greta la que ya no cree en nada porque pasó demasiado tiempo creyendo en mentiras. Greta Böfög, nacida bajo el erróneo nombre de Marco Böfög. Una mujer muy especial.

Laura Chivite

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