Déjame así un minuto:
muy serena y muy quieta,
y muy sola,
reposando de esta
mi exaltación morbosa,
sin tensión en los nervios
y el alma sin zozobras.
Dame este breve instante,
¡oh vida arrolladora!,
este fugaz momento
de calma luminosa.
Déjame así un minuto,
muy serena y muy quieta,
y muy sola.

Elisabeth Mulder

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