así luego también detrás, donde el dolor
donde está la mujer que ya es mujer
abriendo las ciudades como las medicinas
sin pensar demasiado en lo que hace
en esa silla en esa manta en cuando se paró todo
y la lámpara iluminaba sombras de cuerpos que dolían en las paredes
el cuarto se hacía cada vez más pequeño
nada nos ayudaba a respirar mejor
ahí, detrás de la puerta, abriendo el día como una carta que hubiéramos querido que no llegara nunca
un nombre de mujer viaja en un avión lejos
muy lejos de este ahora

Isabel García Mellado

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