estuve mirando
en las fotos
que nos habíamos hecho durante todos estos años

hay una conclusión en la repisa pero yo no quiero alcanzarla

sólo quiero reposar aquí, contigo
con nuestro dolor bien a mano
y nuestra hija muy viva
en el lugar que ella haya elegido

las lágrimas son parte de mí
el bosque es parte de mí
el viento siempre ha conocido mi alma, por eso soy así
y no necesito que me digas
lo que crees que quiero oír

por eso he crecido tanto
que las montañas son mis hermanas y los pájaros se alegran
tanto de verme

y tú estás aquí
tan cerca mío como mis ganas de llorar

y los besos han pasado
por diferentes fases de cocción y todos eran buenos,
mi amor,
mi amor de arcilla

eres un tronco negro de árbol, un tronco fuerte como
mi vida
tú me agarrabas y me sorbías

y me colgabas luces en el pelo, en el pecho y la garganta tú me convertiste en sangre
tú amor mío

eres mis lágrimas
yo he parido a tu hija

yo te amo
como a un país
como a un dueño
como al líder del movimiento obrero

amor, amor mío
amar tu historia me hizo rica

escucharé cómo se te caen los dientes y cuando llore a tu lado:
recuerda

tú eres el árbol viejo que en mi espalda creó vida

 

Isabel García Mellado

El deseo

¿Te acuerdas de cuando pediste un deseo?

Yo pido muchos deseos.

Cuando te mentí
sobre lo de la mariposa. Siempre me pregunté
qué pediste.

¿Qué crees que pedí yo?

No sé. Que volvería,
que al final de alguna manera estaríamos juntos.

Pedí lo que siempre pido.
Pedí otro poema.

Louise Glück