Cada uno se confecciona la soga para el cuello en el color que le conviene

Stanisław Jerzy Lec

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aterrizo en tu entrada una vez más
yo tan oscura, animal asustado
y quebradizo
un pedazo de luna en mi forma de amar y en las pisadas, doblando los papeles para que sean barcos en que fugarnos juntos sintiendo tu calor cada vez que no existo
y queriendo gritar
que algo tan hermoso nunca requerirá redes
tú me alisas la piel
y entras dentro de todo lo que quise esconderme,
lo iluminas y nombras,
me quieres animal, azul, ola, real
hasta amapola me quieres
siempre fuiste capaz de abrazar mis suicidios
y devolverme al mundo
yo vuelvo a aterrizar donde tú una vez más
con esta flor tronchada

que es todo lo que tengo, y te la ofrezco

Isabel García Mellado

Ahora te sé, pues te recuerdo.
—Saber es recordar según el griego—.
Ahora sé más de ti que cuando estabas.
Ahora puedo medir lo que me deshabitas.
Ahora sé más de ti por lo que falta.
Te digo más, porque el silencio impera.
-Más resuena la bóveda
cuando más solitaria está la nave-.
Tus gestos sin soporte son tus gestos,
sin cejilla que ajuste los sonidos
suenas mejor a ti. Ahora te siento.
Desanudo el cordón del embalaje
a ver si hay algo más que nada dentro.
Las cosas distraían; las ideas,
los mundos, el sonido. Interferían
sombras que te alejaban, me alejaban.
Ellas sobrevolaban, tú me sobreentendías.
Quizás no como entonces, así estamos:
tú en mi memoria, acaso yo en la tuya.

Ahora te sé, por cuanto te recuerdo.

Pilar Paz Pasamar