vinieron los hombres que dibujan sombras nadie sabía cómo llegar al bosque
y la muerte tan cerca
que las voces se convirtieron en banderas ninguna persona fue más que otra
el tiempo solía crecer
al otro lado del campo de trigo
algunos lo cruzaron arriesgándolo todo otros han conseguido castillos de cristal en los que ahogarse
y todos, por la noche,
dudan de aquel invierno
en que empezaron a creer
y les crecieron caminos
mutaron los paisajes, los idiomas,
todo se hizo más real y más pequeño: sólo quedó una estrella,
sólo una

Isabel García Mellado

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