El hogar

La niña solo tenía cuatro años. Sus recuerdos, probablemente, ya se habían desvanecido, y su madre, para concienciarle del cambio que las esperaría, la llevó a la cerca de alambre de espino; desde allí, de lejos, le enseñó el tren.

-¿No estás contenta? Ese tren nos llevará a casa.

-Y entonces ¿qué pasará?

-Entonces ya estaremos en casa.

-¿Qué significa estar en casa? -preguntó la niña.

-El lugar donde vivíamos antes.

-¿Y qué hay allí?

-¿Te acuerdas todavía de tu osito? Quizás encontremos también tus muñecas.

-Mamá, ¿en casa también hay centinelas?

-No, allí no hay.

-Entonces, de allá ¿se podrá escapar?

István Örkény

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Parábola de la bestia

El gato circula por la cocina
con el pájaro muerto,
su nueva posesión.

Alguien debería debatir sobre
ética con el gato, mientras investiga
el asunto ese del pájaro cojo:

en esta casa
no experimentamos
la voluntad así.

Dile eso al animal,
sus dientes ya hincados
en la carne de otro animal.

Louise Glück

Yo la imagino aún siendo capaz

de imaginarlo todo sin hacer
sentir a quien la escucha irresponsable
de sus propios delirios y razones.

La imagino también imaginando
lo bello más que todo cuando es uno,
cada cosa más bella que si fuese
única, porque ha sido imaginada

para serlo y, por tanto, imaginada
hasta el más mínimo detalle. Tú
la imaginas como si fuese ella
la que nos imagina juntos porque

es difícil imaginar que no
lo hemos estado siempre, hasta este día
de la historia que acaba, como siempre,
entre el polvo y los puntos suspensivos,

o entre paréntesis, como las grietas.
Y por eso imagino que te amo,
que la luz se desnuda en tus orillas
y va a dormir donde la noche duerme;

y que si el tiempo alguna vez sonríe,
si esta nostalgia de los propios rasgos,
que enciende el aire del amanecer,
hace al tiempo sentirse menos solo,

será porque recuerda cada vida,
y el tiempo de la flor entró en la rama,
y sube hasta tus pies la tierra entera,
y tú has vivido el tiempo suficiente.

Abraham Gragera