Penélope revisitada

I

En su mano arde un símbolo de ausencia
la tela que descrece nocturna
y los dedos rasgados
Penélope
recobra la cuenta de sus años
sobre la manta rota

El alba presurosa descorre el nuevo día

II

En el lecho desnudo
sus propias manos
tocan la piel baldía

Hay tantas fronteras en su cuerpo
que el insomnio fatiga

Una mujer tan sola de sí misma
descubre ya sin tacto
la carne que palpita

III

Más alta que su amor
vive y espera
sobre la quieta hierba, cautelosa

El hombre no vendrá con la tarde en el verano

IV

Odiseo
se han poblado de sombras estos días
en que la luna indica los ciclos del amor

Desnuda
sin más piel que la espera
desciendo hasta el ocioso lecho
y te gozo en silencio

¿Qué trirreme de negras maderas,
qué mar en calma
besará mis orillas desiertas?

Hay un canto en las cosas que no cesa

Hay también esta humedad hueca

V

Se abren las puertas del sueño

Estás aquí
amado
y ya no sé nombrarte con palabras

Más allá de lo visto

se alza magnífica la aurora
anunciando que vuelves

Mario Bohórquez

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