La noche te golpea la cara como los pies de
Dios/
¿qué es esta luz que sube de tus muertos?/¿ves
algo
a la luz de esta luz?/¿qué ves?/¿huesitos
sosteniendo el otoño?/¿alguno

raspando las paredes del mundo con sus
huesos?/¿ves más?/
¿están raspando las paredes del alma?/
¿escriben
“viva la lucha”?/¿raspan
los muros de la noche?/¿escriben “viva el
alma”/

raspan el fuego donde ardí y murimos/todos los compañeros?/¿escriben?
¿en el fuego?/¿en la luz?/¿en la luz de esa luz?/
ahora pasan los compañeros con la lengua
cerrada/
pasan entre los pies y los caminos de los pies/

pasan cosidos a la luz/
raspan el silencio con un hueso/
el hueso está escribiendo la palabra “luchar”/
el hueso se convirtió en un hueso que escribe/

Juan Gelman

Suspiro

Oh, como os amaba, vosotras, cosas inútiles,
amistad, amor sin límite, sacrificio, virtudes,
raramente halladas, pagadas muy caro,
y cómo lloraba por cada traición, por cada
fraude, por cada abuso.

Oh, cómo os amaba, cosas innecesarias,
cuadros, palabras, flores, rostros bellos,
cada pradera floreciente, ocasos y amaneceres,
oh, cómo os amaba, casi en exceso,
y cómo me enojaba que esto fuera inútil.

Julia Hartwig