A Lilia Ferreyra, la clara compañera de Rodolfo

¿Hay más claridad en la sombra
que luz en la claridad?
¿A qué parte del mundo Rodolfo se fue?
Allí somos fantasmas.
Allí circula su ancha sangre que tiene palabras.
¡Muerte que así retrocedés!
¡Flores nacidas del vacío que late!
No conseguís dormir.
El escribe en las paredes del sueño su corazón robado.

Juan Gelman

hospicio

nunca supe yo de qué manera decir su mano contra el viento de la tarde
o decir ya no veré a mi hija crecer / me llevan a un lugar
de puertas cerradas como la noche o como
las mandíbulas terribles de algún dios

nunca pude decir cuerpo pequeño tu adolescencia ninfa cayendo
catorce pisos cayendo desde la nada de tu desesperación
ibas así
callada y de color rosa por el parque tan callada vos
tan temblor de todos los infiernos / él dijo que no , que no quería
ser el padre de la mirada perdida
del diagnóstico fatal / prefiero ser nada dijo en su rigor mortis previo
prefiero ser nada

y el tren supo y supo la altura de los cuerpos
ambos desmadejados en su caer sobre sí
ser la madeja deshecha / la palabra de la razón para siempre rota
entre sus huesos

supo el cuerpo ser ese montón de maquinaria perfecta
absolutamente rota sobre su conciencia

mientras el mundo
iba
conquistando una luz desde la noche

y no se podía creer que pudiera haber un sol después
que desde sus muertes aún pudiera haber el sol
sobre sus huesos en las vías / en la calle
no se podía creer
que siquiera pudiera existir
el sol

Gabriela Yocco

Podría decirse: llueve
hay cientos
de inesperadas
gotas
cayéndose del mundo,
como si se tratara de una esperanza fría
que cae y cae y cae,
sobre un recuerdo seco,
y cae,
aunque sabemos,
que ya no brotará
la vida entre las piedras.

Podría decirse: llueve,
como quien dice insiste.

Valeria Pariso