Abruptamente

En el último día de calor, oí,
casi sin darme cuenta,
ese chillido agudo como finos
hilos de plata entretejida, el brillo
de un vuelo circular: una pequeña tribu
que se marchaba.
Esa noche
hubo luna llena; por la mañana
ya era otoño.

Denise Levertov

Los complices

Te decía en la carta
que juntar cuatro versos
no era tener el pasaporte a la felicidad
timbrado en el bolsillo,
y otras cosas más o menos serias
como dándote a entender
que desde antiguamente soy tu cómplice
cuando bajas a los arsenales de la noche
y pones toda tu alma
y la respiración
perfectamente controlada,
por mantener en pie tus rebeliones
tus milicias secretas
a costa de ese tiempo perdido
en comerte las uñas, en mantener a raya
tus palpitaciones,
en golpearte el pecho por los malos sueños,
y no sé cuántas cosas más
que, francamente, te gastan la salud
cuando en el fondo
sabes que estoy contigo
aunque no te vea
ni tome desayuno en tu mesa
ni mi cabeza amanezca en tu pecho
como un niño con frío,
y eso no necesita escribirse.

Gonzalo Rojas

¿quién soy yo
que me vuelvo alegoría?

Poesía
que no eres tú
y soy yo
bajo este peplo de marmolería

curda
curda
y oleosa
flaca
y sin nombre
y llena de adjetivo
desverbada
que vomito los mares
que me engancho en los flecos del sonido

que no
que no soy poesía
pues nunca digo dulce melancolía
aunque podría

que a lo mejor sos vos
bajo un puente con niebla y «physique du role»
como ordena la libertad de la poesía
que no eres tú
ni yo

Susana Thenon