Se oye un rítmico canto de fantasmas paridos por una madre sin gracia. Aparecen con el rechinido de la ventana. Atraviesan la puerta.
En la oscuridad una mujer llora, y la canción se escucha tan cerca; es la lluvia que golpea la ventana y hace llorar a la mujer. Un fantasma la toca. Traga su esencia y murmura, traga y murmura, se mueve al compás del agua, consolando a la mujer; que parece no tener consuelo mientras no pare esta lluvia.

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