aquí en vano se oculta el horizonte
aquí en vano llegan los cuervos de la nostalgia

florecen bayas dulces
dulces bayas envenenadas
engañan a la niña de vestidos blancos
al hombre que construye casas
sueños
a las mujeres de maíz

sonatas himnos de sangre y moho
vuelven a sonar carcomen
cuando otra vez
llamamos deslumbramiento
a los adioses que quedaron sueltos en el aire

y aquí seguimos
tan parecidos a los fantasmas
bajo nuestras inútiles moradas
de espejos y raíces añejas

escuchamos ese rumor
siempre verde contra el vidrio
canto para el silencio
para soñar que nacemos
para recordar que nadie nos prometió volver

guardamos los puñales
volvemos a oler el café en los ojos de los demás
no nos preguntamos sobre la muerte
sobre la paz
sobre nuestra agonía
sabemos que respiramos y esa es nuestra canción

Elvira