vuelve el frío a nuestra piel
ahora que no somos más que el polvo de la casa de la abuela
ahora que las chispas no crepitan
no hay fuego
y la ceniza se pega a las lagrimas de los muertos que no conocimos
ni nos importan

rescato tu nombre entre libros viejos y herrumbre
libros que no leímos ni leeremos nunca
porque no sabíamos leer solo llorar y ser felices

tuvimos la certeza de que las rocas grises eran nuestro castillo
y la vida consistía en construir columpios y cantar entre los guayabos

hoy tienes un hijo yo mil dudas

nos miramos las cicatrices
los brazos las rodillas la cara los cabellos
todo es negro

perdimos por separado nuestro último diente de leche
tal vez en una acera
frente a una ventana con rejillas
tal vez en algún andén del metro

nos empeñamos en dejar de estar
y sin embargo los guayabos florecen cuando entrelazamos las manos
cuando intentamos asesinarnos
de nuevo

nos proclamamos reyes de las promesas incumplidas
solo para borrarnos de los ojos los ojos de nuestras madres
para devolver la tierra seca a nuestros pies
el alcohol a las botellas
enterrarlas
enterrar las sonrisas
dar gracias por el huracán
saber que es tarde
y nunca más echarnos de menos

Elvira

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s