Ahí viene el sol

Ahí viene el sol
acercando su escándalo hacia la ventana. 

Qué fiesta tan triste
es un jardín sin flores,
una puerta abierta sin macetas,
una pelota olvidada bajo un árbol.

Para mí el sol es muchas cosas
menos sol.
Ni tampoco un muerto o un fantasma
aunque eso parezca este sol de diciembre.

En ocasiones me gustaría decir sol
en lugar de tarde:
-llegas demasiado sol esta mañana, por ejemplo.
Sólo por llevarles la contraria.

Pero hoy
el sol se ha hecho pasar por una nube
todo el día; porque así es febrero,

y porque el sol puede suplir cualquier palabra
en un poema, en una ciudad,
o en el corazón de un hombre abandonado.

A. E. Quintero

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