No sé cómo salir de ti

No sé cómo salir de ti,
de la interminable oración oscura que eres,
de la noche que eres para el cuerpo,
de las ganas y el atragantamiento de llorar
que eres.
No sé cómo salir.
Hasta caminar el mundo
me encierra.
Hasta tomar un café o sentarme
me encierra,
me atrapa contigo en esa jaula para animales solos y maltratados.
Porque estoy separado de mi cuerpo
desde aquel día.
Porque estoy solo de semanas rodeándome,
de futuro enorme,
de presente y cosas mudas.
Y no sé salir de ti. Y no sé querer olvidarte.
No sé convencer a mis manos
de tu partida, del pequeño abandono en el que mis días
van descubriendo nuevos recuerdos,
nuevas trampas para descubrirme pensándote.
De la noche a la mañana
cambió tu manera de mirarme.
De la noche a la mañana
este sol nuestro
se quedó niño solo en mis manos solas.
El riesgo de amar
es perderse por mucho tiempo.
Quedarse sin nuestra forma de ser preferida.
Sin lo mejorado que somos.
El riesgo de amar
siempre le traerá al alma años de mala suerte:
un cuerpo sin alma
caminando entre un tumulto de parejas de la mano.
El riesgo
es quedarse atorado,
porque del amor
uno nunca regresa a tiempo ni regresa limpio.

A. E. Quintero

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