Donde caíste

Donde caíste, ahí deja tu vara
de sonámbulos nardos;
deja tu caudalosa
forma de tenedor y de milímetro.
Pasa delante del lugar
como si, de la lumbre, viudo fueras;
de los hielos quemantes,
biznieto y heredero;
de las trémulas aguas
sobrino espeso, tartamudo, cuerdo.

Donde caíste, besa tu esqueleto.

Pasa, cierra los nudos,
aligera la nieve en las ventanas,
dobla tu cáliz rojo,
bruñe los crucifijos de tus vértebras.

Donde caíste, en fin,
deja un sabor de límite en la altura
y en el sótano el dulce
guijarro de las resurrecciones

David Huerta

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